Your address will show here +12 34 56 78

Publicado en Sesión De Control (13 de junio de 2014)

Las elecciones europeas mostraron que el ciudadano demanda otros códigos, otras formas y otros mensajes. Y también la abdicación real.

Si Truman Capote o John Hersey vivieran en este preciso instante, posiblemente empezaran a rellenar páginas y páginas  de hechos plasmados con el más puro estilo periodístico entre humo de tabaco y ruido. Porque eso tendrían que hacer precisamente, bucear entre el ruido para contar, para construir una historia que nos atrajera tanto que al mismo tiempo que la leemos nos convirtiera inconscientemente en actores de un mismo escenario que apenas molestan: sólo sienten, escuchan y temen.

Aunque después de que Capote escribiera ‘A sangre fría‘ y tachase a Hersey de ser “un simple mecanógrafo” tras escribir Hiroshima’, lo cierto es que este tiempo echa de menos más mecanógrafos que describan la realidad de los hechos y más mecanógrafos que escriban palabras que conecten y no ahuyenten. Necesitamos más historias que historietas y trabajar esa otra forma de comunicación cuyo efecto sea engordar las ansias de conocer. O más bien las ansias de creer, y creer que se puede. Pero para contar y aprender a contar, primero hay que escuchar.

Y si sólo existiera una manera para calificar la crisis política, económica e institucional que se está viviendo, podríamos resumirlas en una profunda crisis de escucha.

Unas europeas muy locales

Los políticos para las elecciones europeas que culminaron el pasado 25 de mayo tenían un único cometido: construir un liderazgo capaz de excitar. En varios ocasiones advertí que aquél que se hiciera con el voto huérfano y con el perezoso ganaría las elecciones. Y los resultados no se hicieron esperar. Nuevas formas de comunicación, nuevas formas de liderar y, sobre todo, nuevas formas de conectar le ganaron la batalla al discurso rancio de siempre del “y tú más” que tanto alimenta el hartazgo social. España necesitaba entender más a Europa y el impacto de ésta en nuestras vidas. Y no se explicó, ni se contó, ni se molestaron en hacerlo. Mientras unos políticos querían recuperar el sueño europeo, a otros les da sueño explicar cómo recuperarlo.

Los dos partidos políticos mayoritarios de nuestro país se enzarzaron en la batalla de machacar a aquel que cometiera un error, como ocurrió con la falta de tacto de Cañete. Y mientras esto ocurría, partidos minoritarios empezaron a escuchar más, a comunicar más, a conectar más. La recién pasada campaña electoral fue la precampaña de las elecciones municipales de 2015. Pero tanto el PSOE como el PP se equivocaron de obra de teatro, de escenario, de personajes y de guión. Ellos seguían cantando sin público creyendo que gritando más lograrían captar su atención. Pero el patio de butacas, vacío…

El PSOE, con esta, suma ya su segunda derrota electoral inevitable. La primera ‘Se llamaba Alfredo…

Tras el desangre electoral, el líder socialista anunció su retirada y la celebración de un congreso extraordinario. Y el baile empezó, eso sí, con más sombras que luces. Las redes sociales echaban humo solicitando participación en el proceso. Primero un militante, un voto; después un ciudadano, un voto.  Y más tarde los rumores de pasos hacia adelante y pasos hacia atrás de los que ansían el futuro del partido. Pero difícil es bailar cuando la pista está llena de gente, cada uno baila al compás de su propia canción y cuando hablas al de enfrente y apenas te entiende (o no te quiere entender). El PSOE no necesita un “simple mecanógrafo”: necesita al mejor. Al mejor para escuchar y reescribir sobre folios nuevos con tinta fina y con una letra, por fin, comprensible para todos.

Abdicación real

Real porque sucedió. Un 2 de junio, lunes, y un Rajoy que convoca a la prensa a las 10:30. Y tras la convocatoria, un rumor y el discurso del presidente del Gobierno con cuatro mensajes: abdica el Rey, se celebra Consejo de Ministros extraordinario el martes, es necesario una Ley Orgánica que permita la abdicación, elogios a la figura histórica del Rey estrecha a la democracia, la cual no se entiende la una sin la otra. Poco después, hablaba el Rey. Un discurso de poco más 5 minutos para despedirse después de 39 años de reinado.

 

Y en ese discurso, algunas notas sobre el papel: colocó palabras en positivo como libertad, estabilidad y progreso; reconoció su propio trabajo: “he querido ser Rey de todos los españoles”; alusión a lo construido: “conciencia orgullosa de lo que hemos sabido y sabemos hacer y de lo que hemos sido y somos: una gran nación”; el motivo de su adiós: “hoy merece pasar a la primera línea una generación más joven, con nuevas energías, decidida a emprender con determinación las transformaciones y reformas que la coyuntura actual está demandando y a afrontar con renovada intensidad y dedicación los desafíos del mañana”; el papel de la mujer queda en un segundo plano: “y mi gratitud a la Reina, cuya colaboración y generoso apoyo no me han faltado nunca”. Punto. Ninguna mención más a ella.

El Rey escoge así a su propio mecanógrafo: “Mi hijo Felipe, heredero de la Corona, encarna la estabilidad, que es seña de identidad de la institución monárquica”.

Pero a partir de este momento, el discurso social entra en acción solicitando un referéndum y abriendo más que el paso al concepto de república. Sin embargo, no es tanto la demanda por una república que por el hecho mismo de decidir qué se quiere o a quién se quiere. De permitirse, posiblemente Felipe VI ganara la batalla y eso lo convertiría en el único mecanógrafo capaz de escribir un libro nuevo: el de su propia monarquía apoyada para el pueblo y por el pueblo.

Aquellos que no votaron en el 78 quieren hacerlo, quieren tomar parte de su propio futuro. Porque, como decía el mismo Rey Juan Carlos, son una generación nueva, más joven y con otra energía. De permitirse, en la imagen de la Corona empezarían a desaparecer las manchas. De lo contrario, se acumularán. Curioso es que una semana antes de lo sucedido los políticos llamasen a los ciudadanos a votar para las elecciones europeas y ahora los obvien como si nunca hubiesen existido. La falta de coherencia nunca se premia en positivo.

El pasado 11 de junio en el Pleno del Congreso, un Cayo Lara impulsivo, reflexivo, seguro y decidido entró en campaña -por fin-. Tocaba debatir un único artículo de esa Ley Orgánica que permite a Don Juan Carlos abdicar y la sucesión en la Corona a su hijo. Y aunque no tocara, prefirió trasladar el sentir del calor social.  Alfredo Pérez Rubalcaba ofreció argumentos al “sí” de su grupo, porque decir que “no” sería obligar al Rey a serlo aunque él no quiera. “Los españoles no somos súbditos, somos ciudadanos de pleno derecho”, dijo. Pero pesó más la norma ya escrita, la ley y la Constitución que la palabra social que puede cambiarla, por mucho que Rajoy dijese también que sintonizaban con todos los españoles, con los de 1978 y con los de 2014. La cuestión aquí es si los de 2014 quieren sintonizar con ellos.

Este proceso ha permitido un mecanógrafo rápido, que no ágil. Demasiado rápido. Y los renglones torcidos nunca se han entendido con el paso de la historia. Sepan cuantos esta carta vieren que no es tiempo de paleografía.

 

1

Firma de «Se llamaba Alfredo… Las claves de una derrota electoral inevitable» en la Feria del Libro de Madrid: Viernes, 13 de junio. Desde las 11 hasta las 14 h. Caseta 62 de SIN TARIMA (entre el Florida Park y la salida de la calle Alcalá).

se llamaba alfredo La idea de escribir Se llamaba Alfredo… Las claves de una derrota electoral inevitable nació hace mucho tiempo. De un sentimiento… Y sentía que debía hacerlo mientras corría ya por esos jardines de Londres a las 6 de la mañana en esos políticos meses fatales que fueron octubre y noviembre de 2011. Empecé a hablar con diferentes personas de mi locura a lo largo de 2012, sobre todo para saber que podría llegar a ser una locura palpable y real. En diciembre de 2012 recopilé toda la información que tenía y que fui acumulando a lo largo de la campaña. Y en marzo de 2013 empecé a hacer las entrevistas que necesitaba y a escribir… A escribir mientras lo compaginaba con mi trabajo, con la revista, con los artículos, con el doctorado… Con mi vida… A escribir en huecos del día, trenes, aviones, horas nocturnas y silencios llenos de palabras que me hablaban sólo a mí. Como periodista, sentí que debía hacerlo, y así lo hice… En mayo empecé a contactar con diferentes editoriales. El día 20 en concreto escribí a Laertes. Y el hoy de hace justamente un año firmé el contrato con ellos. El 15 de julio entregué todo el texto con el prólogo del periodista y amigo Fernando Garea. Y entre revisiones y vueltas de hoja llegamos al 23 de septiembre, día que se lanzó la web y cuya idea nació pocos días antes en una conversación de tarde cerca del Retiro, y cuyo boceto dibujé en una servilleta que aún conservo. Trabajé día y noche durante los días 20, 21 y 22 para que estuviese lista y nunca me faltó ayuda técnica. El día 9 de octubre Se llamaba Alfredo… llegó a las librerías. Y el día 17 de octubre pude compartirlo por primera vez en Madrid, en Fnac de Castellana, con todos vosotros, siempre arropada de mi familia, amig@s, colegas de profesión y al público al que siempre me dirijo, para el que escribo y por el que escribo. Y, cómo no, de los que me acompañaron esa tarde, el prologuista y Carlos Hernández. Estaba muy nerviosa, muchísimo, como nunca. Pero ya no había vuelta atrás: colección de valeriana en mi cuerpo y alma, respiración profunda y… pa’lante. Junto a ellos me sentía muy chiquitita…

La Feria del Libro del año pasado la recorrí como una amante de la palabra llena de sueños, loca por conseguir la confianza de una editorial que diese apoyo a este proyecto. Recuerdo que iba caminando caseta por caseta, apuntando editoriales que desconocía para después contactar con ellas. Recuerdo que compré “Cómo se hace un trabajo de investigación en Ciencia Política”, de Elisa Chuliá y Marco V. Agulló, un libro creí útil para mi tesis doctoral. Y que tras la compra marché a urgencias por una infección que acumulaba hacía un par de días.

Eso recuerdo y parece mentira… Mentira parece que un año después pueda cumplir el sueño de vivir una experiencia tan ficticia pero real al mismo tiempo como es el estar dentro de una caseta firmando un libro que pretende dar a conocer un trocito pequeño de nuestra historia… Una historia que siempre creí que merecía ser contada. Una historia que pasará a la Historia y que hoy está viviendo su propia historia. Momento histórico, momento de excitación social entre elecciones europeas, abdicación real y la transición del propio Partido Socialista Obrero Español. Emocionante y tremendo momento para el sentir periodístico.

No ha sido fácil hacerse un hueco en la Feria del Libro, nada fácil. Pero me alegra saber que siempre hay un número al que llamar, una dirección a la que escribir o una persona con la que contar. Cuando todo parece imposible, las casualidades pueden alinearse para que al final todo sea posible. Por eso, un millón de gracias a Laertes, a Juan Cruz, a Sin Tarima Libros y a los organizadores de la Feria del Libro. Pero sobre todo, gracias a Isabel Gómez Rivas, profesora de carrera, amiga y mejor periodista que ha puesto todo su empeño para que fuera posible.

¡Os espero!

Viernes, 13 de junio. Desde las 11 hasta las 14 h. Caseta 62 de SIN TARIMA (entre el Florida Park y la salida de la calle Alcalá). 

0

CUANDO la periodista Susana Hidalgo contactó conmigo hace unos meses, pensé que se había equivocado de persona. Y no me podía creer que la revista Vanity Fair quisiera dedicar un pequeño espacio a mi trayectoria al hablar de las treinta personas en España con menos de treinta años que están destacando en sus áreas. Lo cierto es que… me ha hecho mucha ilusión y, lo más importante, le ha mucha muchísima ilusión a mi familia. Me quedo con eso y con su alegría. Pero si hay algo por lo que agradezco ese huequito es porque el reportaje me ha descubierto a diversas personas, desconocidas en algunos casos, de las que aprender y admirar con menos de 30 años, y que se han abierto un camino con decisión en un mundo del que todos dudamos. Y pienso además que 30 personas me parecen pocas en España que destacar. Hay muchas personas ahí fuera geniales. Veo el número 30 y me acuerdo de tantos y tantos jóvenes extra preparados que intentan una y otra vez cumplir sus sueños y labrarse un futuro a corto-medio plazo. Me acuerdo de los estudiantes de Latinoamérica en Estados Unidos que he conocido, me acuerdo de l@s profesionales de Galicia con l@s que trabajé, me acuerdo de todas las mujeres que conocí y con las que conviví en Londres… Todas creíamos que merecíamos una oportunidad y en la mochila sólo dejábamos que con nosotras fueran nuestros sueños. A ellas les dedico estas palabras y todo mi cariño. Y a tod@s l@s que cada día cogéis un avión en busca de nuevos tiempos y nuevos caminos.

Felicito enormemente a l@s protagonistas del reportaje con los que comparto página cuyas vidas pueden servirnos de inspiración: Alejandro Cremades, Lucas Vidal, Pau García Milá, María Fanjul, Luis Iván Cuende, Moisés Nieto, Marco Alvés, Pedro Espinosa, Andrés Bou, Leticia Moreno, Jorge Schnura, Abraham Mateo, Rodrigo García, Isaac Prada y Nogueira, Alberto Mata, Cristina Garrido, Pau Cuervo, Daniel Rabaneda, Judith Jaúregui, Javier Jaén, Diego Martínez, Marta Rueda, Eduardo Hurtado, Jorge Dobón, Pep Gómez, Pablo Orduña, Roberto Molinos, Almudena Lobera, Jaime Renedo.

Y comparto con vosotros la entrevista completa que me hizo la periodista Susana Hidalgo:

  • Hasta ahora, ¿podrías describir cuál ha sido para ti tu mayor logro profesional?

Mi mayor logro profesional se basa en la confianza que han depositado en mí aquellas personas a las que admiro, respeto y de las que aprendo a diario.

  • ¿Cuál es tu ambición para el futuro?

Seguir cumpliendo sueños, siempre que la pasión y la vocación la empujen a una.

  • Si puedes contar alguna anécdota de tus comienzos. (Algún «no» que hayas recibido, metedura de pata, o algo positivo también, alegría por algo logrado…)

He recibido muchos «no» a lo largo de mi vida. Muchos. Y yo creo que un «no» me ha hecho siempre más fuerte. El día 17 de octubre presenté mi primer libro en Fnac Castellana, «Se llamaba Alfredo… Las claves de una derrota electoral inevitable», junto a los periodistas Fernando Garea y Carlos Hernández. Un día muy feliz. Allí comenté que estaba sentada en ese lugar y presentando ese libro gracias a la confianza de muchas personas, pero ante todo porque nunca me he rendido. Si una puerta no se abre, buscos las que hagan falta para intentar abrirlas. Se podría decir que soy una persona que insisto muchas veces, muchas. Y soy de las que piensan que las casualidades hay que incitarlas. Recuerdo las palabras que me sorprendieron de Antoni Garrell cuando presentó el libro que escribí en Barcelona junto a Pau Canaleta, porque yo no lo hubiese podido explicar mejor: «la palabra imposible no está en el vocabulario de Ángela». El esfuerzo recompensado siempre es motivo de alegría.

  • Un consejo a los jóvenes emprendedores que empiezan en plena crisis económica.

Confianza, seguridad en sí mismos y gestión de su propio talento. Y también unas palabras del psicólogo manchego de la Universidad Carlos III de Madrid, Guillermo Ballenato: «frente al miedo, valor y acción».

  • ¿De quién has aprendido más para dedicarte a tu área profesional? ¿Algún referente?

Soy periodista por vocación, y el ámbito de la comunicación política así como del periodismo político me apasionan. Pero los referentes no tienen nada que ver con ello. Mi referencia son mis padres, dos conductores de autobuses. De ellos he aprendido la constancia, el esfuerzo, el tesón y el levantarse una y otra vez con cada caída.

  • Con una carrera como la tuya, ¿hay tiempo para el ocio? ¿Cómo te diviertes?

Creo que hay tiempo para todo siempre y cuando haya un orden. He hecho de mi profesión mi forma de vida y tengo que reconocer que es algo que me hace muy feliz. Mi tiempo de ocio siempre se lo dedico a mi familia y a mis amig@s, porque paso mucho tiempo fuera de casa. Estoy deseando cada vez que puedo coger el coche y viajar, dentro y fuera de España, aprender de cada rincón, fotografiarlo y leer las historias que hay en ellos. Me encanta «achuchar» a mis sobrinos y besarlos, jugar con ellos sin parar. Me encanta, como buena manchega con sangre andaluza, ir de tapeo y probar un buen vino con mis hermanas y mis amig@s. Y tengo que decir que, todo ello, lo disfruto más cuando hay una buena conversación.

  • La persona o personas en la que más confías es…

En mis padres.

  • Si no estuvieses vinculado al mundo de la política, ¿a qué te gustaría dedicarte?

Escribir, sencillamente escribir… Y creo que todavía no se me ha hecho tarde para una corresponsalía en un país en conflicto. Siempre admiré el trabajo del fotógrafo de guerra James Natchwey

  • ¿Mejor emprender o tener un jefe…?

Creo que depende del tiempo, del contexto y de uno mismo, porque existen personas que llevan en el alma ser emprendedores. Otros dan el paso por pura necesidad, porque no queda otra alternativa. En mi caso particular tengo que decir que tengo mucha suerte de trabajar con Antoni Gutiérrez-Rubí, mucha, y de aprender de él y de todo el equipo de Ideograma. Hay muy pocas personas que tengan la capacidad de sorprender cada día, y una de esas personas es Antoni Gutiérrez-Rubí.

Noticia relacionada

1

POSTS ANTERIORESPágina 4 de 21POSTS SIGUIENTES