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Ser invitada a la Universidad de Navarra el próximo 22 de noviembre siempre es un regalo, y más si se trata de hablar de una derrota electoral inevitable como caso de estudio a los alumnos del Máster de Comunicación Política y Corporativa (MCPC), unos alumnos que se van a sentar en el mismo lugar donde un día yo estuve. Reconstruir esta historia, esta campaña electoral en concreto, a futuros profesionales de la consultoría política es un gran reto. Como decía Carlos Hernández, de las derrotas se aprende más que de las victorias y, cómo no, esta experiencia espero que suponga el punto y aparte en la visión acerca de las campañas electorales y de sus derrotas en quiénes las diseñarán también el día de mañana.

Millones de gracias a Jordi Rodríguez Virgili y a Elena Gutiérrez por su apoyo y por la invitación para volver a esta casa que es nuestra casa…

 

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EL día empezó con lluvia, con mucha lluvia, la que quizás ya se arrastraba desde el fin de semana. El lunes transcurría con un tímido sol que no se dejaba ver, gris como cabía esperar mientras el agua seguía golpeando el asfalto barcelonés con saña. A las 19,30 h. empezaba la presentación de la segunda edición de este libro en la librería Alibri, con dos maestros geniales, el consultor político Pau Canaleta y con el co fundador del Cercle per al Coneixement y Director General de FUNDIT, Antoni Garrell. Llegaron puntuales, como los editores de LAERTESEduardo y Jacob Suárez. Me dio mucha alegría saludarlos, y saludar a aquellos con los que podría estar hablando durante horas y horas de política, en los encuentros de Beers&Politics con mi compañero Xavier Peytibi, siempre con la esperanza de arreglar un poquito el mundo, con la esperanza siempre de que nuestros análisis sean menos utópicos que ayer.

BONA tarda… Pau Canaleta habló del libro, en mayúsculas, hizo un resumen de su composición y de su escritura y comparto con él, cómo no,  que era un libro necesario, como necesario es escribir más sobre comunicación política en España y sobre la profesión que rodea el entorno de las campañas electorales. Hizo una exposición brillante, repasando la campaña de ese 2011 que parece tan lejana pero tan cercana a la vez… Al escuchar a Antoni Garrell, supieron al instante por qué un ingeniero como él estaba en una presentación como esta. Una persona analítica, que compartió más inquietudes que respuestas tras leer el libro. Porque destacó aquello que el libro en silencio subraya, como pasando desapercibido, pero que, con detenimiento, esos susurros se convierten en mucho más que indirectas con intenciones. Intenciones a la reflexión siempre… Y reflexionamos, todos, y con el público. Un público valiente en una tarde como esta.

SÓLO me queda darles, una vez más, las gracias. A Pau y a Antoni, por esta presentación catalana, meditada, reflexionada, profesionalizada y valiente. Una no puede ser otra cosa más que feliz al lado de dos grandes sabios. Al lado de ambos, sólo se puede hacer una cosa: aprender. Gracias también a todo un equipo que me tiene adoptada a esta manchega en esta gran ciudad. Gracias Antoni, Belén, Cristina, Xavier, Estrella, Ricard, Javier, David, Chus… por adoptarme en esta casa que es vuestra casa. Gracias a mis editores, que compartieron conmigo en vivo en directo el sentimiento que provoca escribir un libro como este y en un momento como este. Gracias a los amigos y los desconocidos que se harán amigos también, por sus preguntas, que siempre resultan fuente de inspiración.

COMO veis… la lluvia no pudo con nosotros. Y como no podía ser de otra manera en esta ciudad, la buena conversación se acompañó, ya en la cena, con un buen vino catalán.

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Publicado en Sesión De Control (12 de noviembre de 2013)

Tres días de política y sentimiento es lo que se ha vivido en la Conferencia Política del PSOE. Tres días donde el partido ha intentado conectar consigo mismo y con la propia sociedad.

“Alfredo Pérez Rubalcaba nunca soñó con ganar las elecciones. Y cuando dice nunca, es nunca”

Así dio comienzo el texto que llevaba implícita la entrevista de Alfredo Pérez Rubalcaba. El primer capítulo de un libro que recompone el rompecabezas inconcluso de la campaña electoral socialista para las elecciones del 20 de noviembre de 2011. Y un libro también que nos hace pensar mucho en el discurso que el líder del PSOE pronunció el pasado 10 de noviembre bajo un sudor febril. Muchas referencias al pasado para mirar hacia el futuro en 6211 palabras.

 

¿Por qué desconectaron?

Desde el primer día se empezó a oír que los socialistas habían vuelto, y habían vuelto para ser ellos más que nunca. Un reto nada fácil teniendo en cuenta que más de 4 millones de personas decidieron en las pasadas elecciones a quiénes no irían a votar, aunque no supieran a quiénes votarían.

Los ciudadanos irremediablemente fueron desconectándose poco a poco del PSOE desde aquellas palabras de José Luis Rodríguez Zapatero para anunciar en mayo de 2010 el mayor recorte la historia. Después fueron desconectando cada vez más tras las elecciones autonómicas y municipales del 22 de mayo de 2011. Tremenda ruptura del músculo territorial socialista.

Y como colofón, muchos más se unieron a esa desconexión tras el agosto negro español donde nuestro país sufrió el devastador revés del efecto dominó cuyo origen fue Estados Unidos. Además, los dos últimos años en la oposición no han sido fáciles. Ni fáciles ni útiles en términos electorales. El hartazgo es más que visible. Por eso el PSOE ha querido innovar -con lunares rojos y grises más que iconos propios de la tecnología-; con el #LABpsoe, su taller y sus ponencias; ha querido introducir una nueva imagen de identidad, “Socialistas”; y un lema para movilizar y necesario frente a su propio desgaste: ¡conectamos!

 

Soberbia y sudor

Alfredo Pérez Rubalcaba sudó la camiseta el pasado domingo. Un estado febril se hacía notar, una voz queda que en ocasiones necesitaba de un esfuerzo mayor y una nariz necesitada de más de un pañuelo. Aún así, se ha visto a un Alfredo más soberbio que nunca, más potente que nunca en términos de comunicación. Un discurso donde sus palabras más repetidas han sido socialista/s (51 veces), partido (38 veces) y ciudadanos (24 veces).

Arrancó con ellos mismos, “somos nosotros, el PSOE ha vuelto”, y siguió por los agradecimientos. Pero entre sus palabras destacan aquellas que más llamaban la atención, porque no es el estilo que Rubalcaba nos ha mostrado a lo largo de los últimos meses -incluso años podríamos decir-.

Ponía en su voz la palabra “maldita” al referiste a la amnistía fiscal, “repugnante” cuando hablaba de lo que se hacía con los inmigrantes ilegales, “cómo se puede tener tan poca insensibilidad social”. Hablaba de “desigualdad indecente” y de “bochorno” porque cree que no se puede esperar por arte de magia que la economía crezca.

Cuando se refirió a las mujeres, invitó a los hombres a ponerse en el lugar ellas. Una batería de preguntas como recurso genial, ¿cómo os sentiríais compañeros? Todo su relato se basó en lo que había que construir y lo que tocaba reconstruir. Pero mientras avanzaba, empleó recursos de la última campaña electoral socialista, como las palabras “igualdad y futuro” y a las cuáles hay dedicado un vídeo.

 

 

Defender con “uñas y dientes”, palabras que también repetía en campaña y bajo las que se diseñó también un spot. Y un final, “hagámoslo”, como el “hagamos que suceda” del discurso de candidatura del 9 de julio donde arranca su personal carrera hacia las elecciones. “Hagámoslo” volvió a decir, a pesar de que en su momento fue una idea de los publicistas y él no creía mucho en ese final.

“Sabemos lo que queremos hacer. Sabemos lo que la gente espera de nosotros. Salid fuera y hagámoslo. Compañeros. Hagámoslo”.

Emoción y sensibilidad, fuerza y sentimiento

Pero otros discursos destacaron en la Conferencia Política y llegaron a las propias bases, como el de Susana Díaz. Sorprendió y dio la impresión de que se sorprendió a sí misma. Fue emotiva, mantuvo el ritmo en todo momento, supo levantar en varias ocasiones al público y destacó ante todo la insensibilidad de la derecha en estos precisos momentos. Sin papeles, supo transmitir un liderazgo dudado por muchos y supo poner en el mapa especialmente a los jóvenes, a las mujeres y a los mayores.

El de Javier Fernández comenzó siendo un discurso razonable, cargado de contenido… Pero a medida que seguía y seguía se fue levantando, fue siendo más y más fuerte y consiguió que el sentimiento lo embargara por completo. Levantó al plenario en varias ocasiones hasta conseguir emocionarse a sí mismo. Se percibió a un Javier fuerte que quería inyectarle fuerza a su partido, desengañarlo, conectar con él. Pero ambos destacan por algo en común, la autocrítica y el haber sido interrumpidos en innumerables ocasiones por los aplausos.

Ambos consiguieron sentir y ambos consiguieron emocionar.

El de Elena Valenciano fue un discurso más sentado, empezando por aplaudir a las mujeres con el ejemplo de una mujer en concreto, Feli Rodríguez, “una mujer que no saldrá en los libros de historia, pero que forma parte de nuestra historia”, “la llamaban la sindicalista”. Hablaba de credibilidad, hablaba de los mejores momentos del PSOE, hablaba de aquello que se le debía a la gente y hablaba de aquellos cambios que necesitaba la organización para adaptarse a lo que la sociedad demandaba. “Nos están mirando, no les fallemos”.

Mucha emoción, mucha sensibilidad, mucha fuerza y sentimiento con el fin de conectar con aquellos que dejaron de confiar en ellos. El lunes volvió a salir el sol. La carrera empieza de nuevo y Rubalcaba tendrá que sudarar más. ¿Conectarán?

 

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