De Cerca

Liderazgo femenino en Red y un Mundial de Fútbol

A propósito de la aparición con fuerza de Marina Silva como candidata de la coalición liderada por el Partido Socialista de Brasil (PSB) a las presidenciales de octubre, aprovecho la ocasión para compartir una de las presentaciones que trabajé para el pasado 21 de junio para los alumnos del Máster de Comunicación Corporativa e Institucional de la Universidad Carlos III de Madrid. Me gustó la conversación que tuvimos y cómo comparamos la actividad en la Red de las mujeres que presidían Latinoamérica y la evolución de su comunicación ante un evento de tamaña dimensión como fue el pasado Mundial de Fútbol de Brasil.

Creí oportuno escribir para Sesión de Control un artículo en enero que se ceñía a la comparativa  de la comunicación online de las presidentas de Latinoamérica hasta el momento. Posteriormente, y debido al mundial, actualicé los datos el 18 de junio con la curiosidad de descubrir cómo las mismas mujeres reaccionaban ante un evento deportivo de esas características y lo que suponía en sus países. Punto por punto y paso por paso, fue algo que conversamos entre todos en clase. Y no tardamos en llegar a varias conclusiones. Principalmente me quedo con una: Dilma Rousseff es una mujer influyente en su país, pero no supo afrontar la problemática social que crecía en sus calles. Las protestas iban en aumento, pero si tan sólo hubiésemos seguido los mensajes que compartía Rousseff en sus redes, jamás hubiésemos sabido la realidad de los acontecimientos. Obviar el problema no es ser estratégicos ni tener el control de la situación. Cuando un presidente está fuera de los problemas de su país, está prácticamente fuera de competencia para poder gobernarlo.  Y por tanto, demuestra falta de liderazgo.

La popularidad de la ecologista Marina Silva pone en riesgo la reelección de Rousseff, quien sufrió un duro golpe el pasado mes de junio. Hasta el momento del mundial, pocas personas conocían la realidad de un Brasil que crece, pero lento, mientras la pobreza y la desigualdad siguen siendo los palos de un carro que frenan su camino constantemente, siguen siendo una realidad incuestionable. Los medios de comunicación no tardaron en dar a conocer una realidad que va más allá de deportistas de élite y de mensajes positivos en pos de una política modelo.

Los errores de Dilma le pueden salir caros. La que pueda ser la primera presidenta negra de Brasil, se viste de verde para abanderar una política alternativa a su país basada, por el momento, en la no corrupción. Estaremos expectantes para analizar la estrategia de su comunicación.

Por cierto: Laura Chinchilla dejó de ser presidenta de Costa Rica en mayo de este mismo año. Sin embargo, y a pesar de acumular menos fans y menos seguidores que el resto de presidentas de Latinoamérica, fue la que mejor ha continuado comunicando en Red. Actualizaba sus perfiles a lo largo del Mundial de Fútbol, personalizaba sus imágenes acorde al contexto deportivo y comunicaba de una manera más humana y natural. En eso mismo se basa el éxito de la comunicación.