De Cerca

Una prostituta decente que hará del Congreso peruano un burdel respetable

 

Publicado en BEZ el 9 de Abril de 2016

Ángela Villón Bustamante va con el número 19 por el Frente Amplio. Es la representante de las trabajadoras sexuales y está apostando por tener una representación en el Congreso, por una justicia e inclusión para todos, incluyéndolas a ellas. E invita a que voten por Verónika Mendoza y por ella. Va por el número 19. Ángela Villón. “Una puta decente que hará del Congreso un burdel respetable”, dice, en la última frase de su vídeo electoral de promoción, y que se ha vuelto viral en todos los canales de socialización.

A esta candidata peruana a las elecciones del próximo día 10 de abril no le faltan mensajes: su perfil de Twitter lo encabeza una imagen con un cartel que expone: “Las putas insistimos¡¡¡ Estos congresistas no son nuestros hijos”. Más contundente, imposible. Pero ahí no queda todo porque cualquier ataque lo utiliza a su favor. “Señor, perdónalos porque no saben lo que hacen!”, “Señor, no soy digno de que entres a mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme” (acompañado de una imagen donde posa desnuda), “Horror un cuerpo desnudo, una puta! pero calladitos están ante los curas pedófilos, que pena me dan! Mateo21:31”, o “Nadie más preparada que una prostituta que vive en carne propia la problemática, para llevar propuestas de solución”, están entre sus mensajes.

Pero… ¿por qué Ángela Villón ha conseguido que se hable tanto de ella, o que en el Perú se hayan “escandalizado”? Por hacer extraordinario con su visibilidad, y en plena campaña electoral donde los objetivos están apuntando con mayor enfoque, algo que es del día a día, como la profesión catalogada como la “más antigua del mundo”. Por poner encima de la mesa el debate sobre la regularización de la prostitución, donde legalizarla, o no, sigue siendo aún el gran dilema de los partidos políticos a nivel internacional. Por llevar una campaña con mensajes concretos y contundentes, como hacer del “Congreso un burdel respetable”, y creer que las redes sociales pueden “dignificar” su participación política. Pero, sobre todo, ha conseguido ampliar la difusión del propio Frente Amplio y lo ha conseguido porque quien lidera su propia representatividad es ella misma. Y, guste o no, el que una prostituta vaya candidata al Congreso es algo que no se ve todos los días. Y lo que no se ve todos los días es un llamada a la atención pública por su diferenciación. Ha conseguido que se hable de ella, mal o bien, pero que se hable: ruido mediático y éxito de difusión premeditado.

La candidata del Frente Amplio Veronika Mendoza presenta a su equipo. Fotografía de Mariana Bazo, Reuters. Publicada en BEZ

La candidata del Frente Amplio Veronika Mendoza presenta a su equipo. Fotografía de Mariana Bazo, Reuters. Publicada en BEZ

Ángela Villón podría haberse presentado por cualquier formación política y se habría hablado de ella con la misma intensidad. No obstante, ¿es el Frente Amplio una organización de prostitutas, o el partido de las prostitutas? No. Esta organización política está “conformada por organizaciones sociales, gremiales, políticas y culturales izquierdistas y progresistas, y todos los ciudadanos y ciudadanas independientes”, como ellos mismos indican. Con 35 años, la candidata presidencial por esta formación es la Congresista Verónika Mendoza, quien actúa en redes sociales con un tono parecido al de su compañera, aprovechando los golpes a su favor:  “Hoy nos atacan todos: desde Nadine hasta el Trome, desde PPK hasta la ultraizquierda. Por alguna razón nos estarán prestando tanta atención”.

Las últimas encuestas publicadas le dan a Verónika Mendoza la tercera posición, entre un 13,7 y un 15,5%. Sólo la encuesta de CIT le otorga la segunda posición con un 17%. No obstante, la prácticamente siempre favorita desde 2013 ha sido Keiko Fujimori, hija del ex presidente de la República de Perú Alberto Fujimori, quien está cumpliendo una pena de 25 años por corrupción y violación de derechos humanos. Las encuestas le dan a Keiko entre el 31,2% y el 34,4% de los votos. Ella ya fue candidata presidencial en 2011 por Fuerza 2011, como era anteriormente conocido su partido político, hoy llamado Fuerza Popular cuya página web se redirige a la página de la propia candidata.  Pero obtuvo el segundo lugar. Este partido político, que se alinea a la derecha y que se caracteriza por su pragmatismo, se formó en base a los ideales del fujimorismo, no estrictamente de derechas ni estrictamente liberal.

Lo que resulta extraordinario en este contexto es cómo Keiko ha logrado el máximo apoyo popular aún con la herencia recibida de la imagen de su padre en el país y fuera del país. Peter Levitsky, profesor de Gobierno de la Universidad de Harvard, explicó para la BBC que, para “para mucha gente no fujimorista parecen meras palabras, más teatro que mera realidad”. Y puntualizó: “Es muy fácil decir cosas, pero para que la gente te crea tienes que sufrir, que pagar un coste, tendría que pelearse con su padre, tendría que soportar una salida de algunos históricos del partido, eso no ha ocurrido, entonces mucha gente no le cree”.

Aunque todo parece indicar que Keiko ganará, se baraja la posibilidad de que no alcance los suficientes votos en primera vuelta, lo que significaría que habría que esperar hasta el 5 de junio para conocer quién ocupará definitivamente la presidencia. En la última encuesta, quién aparece en segunda posición es el economista y ex ministro Pedro Pablo Kuczinsky (PPK), de Peruanos por el Kambio, con el 15,4% y el 16,8%, muy lejano aún de Keiko pero que, sin embargo, gana en niveles de búsquedas en Google en la última semana.

El 10 de abril Perú elige a la Presidenta o Presidente de la República, vicepresidentes, congresistas y parlamentarios que gobernarán entre el 2016 y el 2021. Qué duda cabe de que la prostituta del Frente Amplio, Ángela Villón, ha puesto dinamita a las noticias con su visibilidad mediática rompiendo con los titulares, a veces aburridos, otras veces esperados, pero siempre sorprendentes, sobre los resultados de las encuestas de Keiko Fujimori.