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DE «tesis doctoral», insisto, en que así deberíamos observar la comunicación online de los dos candidatos a la presidencia del Gobierno español. Dos dinosaurios políticos que apostaron por estar porque es un activo muy importante en este siglo XXI sencillamente porque ahí también está la gente. Ahora bien, una cosa es estar y otra es conectar. ¿Se ha conseguido?

En el post Comunicación vs. Números en la campaña 2.0 del 20N, observábamos cómo el número de seguidores o el número de “personas a las que le gusta esto” no significa un éxito en comunicación. El éxito en comunicación pasa por conseguir el objetivo marcado -que depende de cada partido- antes de iniciar la campaña y por conseguir interactuar con las personas a las que te diriges, saber que el contenido interesa, genera debate y que consigue ser viral.

A pesar de que Mariano Rajoy ha logrado tener más personas detrás de él, la influencia la ha marcado Alfredo Pérez Rubalcaba al finalizar la campaña. Y no sólo en Twitter, cuyos datos analizamos detenidamente hace unos días y quién se ha mostrado más activo y más preocupado por interactuar con la gente en el formato off/on del #YoRespondo; sino también en Facebook, donde ha logrado en un tiempo record una influencia dos veces mayor que la de su rival.

 

Con Rubalcaba en Facebook arrancó la campaña el día 4 de noviembre con poco más de 15.000 «amigos». Tras el debate electoral y, concretamente, el día 10 de noviembre logró obtener un total de 10.000 “amigos” más, algo que no es relevante en términos de comunicación. Pero lo que sí es relevante es alcanzar casi 48.000 y tener una influencia de 31.022 personas al finalizar la campaña. Teniendo casi 21.000 amigos menos que Rajoy, Rubalcaba ha conseguido que 20.146 personas se interesen por su contenido y se comparta. Algo que no ha conseguido el líder popular con sus casi 69.000 seguidores, de los cuáles sólo 10.876 hablan de él, número que fue descendiendo a medida que avanzaba la campaña.

¿La comunicación importa? Sí, sobre todo si es estratégica. El perfil de Alfredo en Facebook al iniciar la campaña no sólo fue más estratégico que el de Rajoy. También creó un relato por día y aumentó las publicaciones en casi 50 por jornada relacionándolas con otros formatos en Red con contenido que se iban moviendo a la misma velocidad. Dio mucho protagonismo a la mujer e incluso puso voces a las personas en sus publicaciones compartiendo experiencias  personales con el resto de usuarios. Informaba y comunicaba. Y sus mensajes eran positivos, movilizadores y enérgicos. Mariano Rajoy trasladó el silencio de la calle a las red social: apenas 4 publicaciones por día cuyo contenido por excelencia era el vídeo, la comunicación era plana pero clara, y pedía al usuario qué quería del contenido: que fuese viral. Por lo tanto, muévelo.

Sin embargo, la crisis económica se llevó por delante al PSOE sin remedio haciendo que el PP lidere el Congreso de la forma más absoluta. Vemos que la comunicación online, aunque exitosa, en este caso no ganó las elecciones

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CUANDO termine de escribir este post, posiblemente los datos presentados sean otros, la tendencia sea otra y las opiniones acerca de esta información sean otras. Pero en este momento creo que merece especial atención el comportamiento en las redes sociales de los dos candidatos a la presidencia del Gobierno español. En otro post, no hace mucho, insinué que el comportamiento en las redes sociales de los dos políticos era de verdadera “tesis doctoral”. Y a día de hoy sostengo dicha opinión.

La lucha por los números es una realidad. Pero debemos pararnos a pensar qué importa más, si los números en términos de comunicación e influencia, o en términos de personas cuyos perfiles no conocemos y además no sabemos si son reales. No está de más seguir insistiendo en que el número de seguidores en Twitter o Facebook no garantizan más votos. Sin embargo, una buena comunicación sí. Ahora bien, la buena comunicación no implica “la mucha comunicación”, implica la comunicación estratégica.

TWITTER

  • El perfil en Twitter de @marianorajoy sigue aumentando considerablemente en seguidores (103.879) y él sigue a 2.610 perfiles. Ha emitido a día de hoy 2.517 tweets y tiene un crecimiento al día de entre 35 y 42 tweets.
  • El perfil @conRubalcaba tiene 71.632 seguidores, 32.247 seguidores menos que Rajoy, pero sigue a 4.721 personas más en Twitter que que él (7.331 en total). Ha emitido 5.937 tweets, con una evolución de crecimiento de entre 47 y 100 al día.

Twitter no es una aplicación con unas normas de uso obligatorias, cada perfil marca su comportamiento según el objetivo a perseguir. El número más que sigue Rubalcaba no implica obligatoriamente que entable más conversación con todos ellos ni que pueda escuchar a todos ellos con la misma intensidad, pero sí implica una clara intención detrás de ese seguimiento y que conecta con el carácter presentado en precampaña que no es otro que el de “escuchar” y “explicar”

Si la campaña de Rajoy es la del silencio, la de Rubalcaba es la de la escucha y la de la explicación. En el perfil de Rajoy podemos saber dónde está el candidato, con quién está y las palabras más destacadas en sus mítines. También comparte información y contenido externo, y sus tweets personales los firma como MR. Pero no ha hecho grandes propuestas para fomentar la participación ciudadana en esta red. Un dato a destacar es que el 79,91% de su comunicación son menciones y respuestas a otros perfiles mientras que Rubalcaba tiene el 30,88%. Ahora bien, Rubalcaba, quien firma sus tweets personales como RbCb, ha intentado hacer una apuesta por la participación ciudadana desde otro punto de vista. Lo hizo en precampaña y lo ha vuelto a hacer en campaña electoral el pasado día 8 de noviembre con la colaboración del asesor de comunicación @antonigr. En 9 segundos debía responder a una selección de las preguntas por bloques temáticos realizadas durante el día 7 de noviembre con el hashtag #yorespondo. Pero la iniciativa no se terminó con la Twitter entrevista, sino que a día de hoy el equipo sigue respondiendo a las preguntas formuladas por diferentes canales. Este tipo de acción, donde se combina el mundo on con el off, no es nada nuevo porque ya lo han llevado a cabo otros candidatos en campaña. Pero sí es algo novedoso desde el punto de vista del candidato Rubalcaba si analizamos su persona y su trayectoria profesional fuera de los confines digitales.

¿En qué medida interesa para otros perfiles el contenido de los candidatos? Es muy complicado saberlo porque el uso o el seguimiento puede tener objetivos muy distintos, sobre todo cuando se comparte lo anteriormente dicho a través de RT’s. En este sentido, del total de tweets de @conRubalcaba, un 11,58% tiene RT, mientras que @marianorajoy tiene un 5,09%. No podemos saber la exacta intención que tiene alguien cuando hace RT porque Twitter, por muchos que otros quieran, no es una ciencia exacta como las matemáticas. Pero es cierto que hay una intención común por parte de todos aquellos que hacen un RT a alguna información. Esa intención no es otra que la de compartir con todo lo que ello implica a la hora de hacerlo: difusión y propagación.

FACEBOOK

El perfil de Mariano Rajoy en Facebook como candidato creció muy rápidamente. Cuenta con 64.742 “personas que les gusta esto”. Se ha apostado por publicaciones limpias, formales y periódicas diferenciándose del tipo de comunicación que hacen en Twitter. Actualizan la página cada 4 o 5 horas y además de ser un lugar donde dar información, también lo emplean como difusión de contenido audiovisual de diferentes canales pidiendo a las personas que viralicen. Han mantenido la estrategia que venían empleando sin entrar en debate. Tampoco han aumentado de una manera considerable su comunicación en campaña electoral. Lo que sí actualizan a medida que van pasando los días es la fotografía principal que la van cambiando en función del acto que finalizan.

Por el contrario, el perfil de Con Rubalcaba en Facebook ha tenido una trayectoria diferente desde su nacimiento. Se cambió la imagen de precampaña, “R” de Rubalcaba, por una más personal e informal del candidato con un claro objetivo. Arrancó la campaña con poco más de 16.000 “personas que les gusta esto” y dio un giro al contenido para que  se identificase más con el carácter de la campaña en referencia a esa “explicación” y para motivar más al voto que se mueve en Internet. La conversación es claramente más informal en comparación con la de Rajoy porque también se ha trasladado la campaña de la calle a Facebook. Además, no sólo dan cabida a contenido de otros canales y herramientas como prezi, youtube o la propia web, sino que acercan a la gente los mensajes lanzados en campaña en los mítines (tanto de los políticos como de otras personas que participan con sus comentarios en campaña) y en tiempo real además de relacionar los Tweets del propio candidato que firma como RbCb.

Un dato a destacar es el crecimiento de “personas que les gusta esto” en la página de Con Rubalcaba durante los últimos días. Si bien el 10 de noviembre arrancó con 16.776, terminó el día 11 de noviembre con 28.536. Podemos decir que esa apuesta decidida en comunicación en este momento de campaña electoral junto con la emisión de los debates en TV y la Twitter entrevista le ha llevado a que en un día consiguiese 11.760 seguidores más. Así es, en un día. Hoy cuenta con 33.673 “personas que les gusta esto”, mientras que Rajoy cuenta con 64.742, una diferencia clara y abismal. No obstante, ¿qué es mejor? ¿Tener muchas personas a las que les gustas o tener más personas que les interesa lo que comunicas? Ese es el dato que diferencia ambos perfiles. Mientras que Rajoy tiene 64.742 “personas que les gusta esto”, de esas personas sólo 12.510 hablan de él. Y mientras que Con Rubalcaba tiene 33.673, “personas que les gusta esto”, de esas personas 14.788 hablan de él, es decir 2.278 personas más que Rajoy a pesar de que tiene una diferencia de 31.069 “personas que les gusta esto”.

Insisto en que más seguidores en Twitter o “personas que les gusta esto” en Facebook no significan más votos. Además, la intrusión en campaña online es algo que hay que tener también en cuenta y estudiar como tesis doctoral. Pero una buena comunicación, siempre y cuando sea estratégica, sí implica más influencia y por tanto un mayor éxito en campaña y en las urnas. Lo difícil es convertir esa influencia en votos. Ambos candidatos, sin salirse de sus perfiles y de sus estrategias de campaña seguirán apostando por la Red. ¿Los resultados? Tras el 20N.

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POR la mañana, me sorprendió un mensaje en el teléfono comunicándome que aparecía en el artículo de Antoni Gutiérrez-Rubí en El País. Y he de asegurar que he sonreído porque ese cartel de consultores merece mi total admiración y el estar compartiendo párrafo es todo un privilegio. Pero he sonreído por algo más: al menos hay una mujer entre tanto sabio…

 

Los (y las) spin doctors

Por Antoni Gutiérrez-Rubí

Muchas veces me han preguntado en qué consiste mi trabajo de asesor de comunicación política. Y aunque, como decía Aldous Huxley, “nunca es igual saber la verdad por uno mismo que tener que escucharla por otro”, lo cierto es que nuestra labor consiste en decir algunas cosas que no son siempre agradables, no ceder a las adulaciones y esforzarnos en capacitar a los representantes públicos para ser más eficaces en su acción persuasiva y comunicativa. Los spin doctors son una figura del metier de la política que todos los partidos utilizan. Entre sus tareas está aconsejar (dando respuestas a las dudas), animar (en periodos de dificultades se deben dar ideas y ánimos), analizar (dando soluciones a los políticos en su día a día), pensar (reflexionar sobre la mejor estrategia a seguir) y negociar (buscar lo mejor para el político/la política en cualquier escenario).

No hacemos política, pero intentamos que sea mejor valorada y percibida, aunque por el resultado de la valoración que tiene en estos momentos para los ciudadanos, queda claro que hay algo que no funciona. Todos debemos hacer autocrítica. Lo saben bien dos grandes asesores como son Pedro Arriola y Nacho Varela. El primero ha guiado, con paso demoscópico, a Mariano Rajoy durante estos años. Buen conocedor de las dinámicas sociológicas de fondo, ha marcado el ritmo estratégico de la oposición y ha suavizado al candidato en el tramo final. Varela, un histórico de las campañas del PSOE, se ciñe a las encuestas y a los focus group como los datos más solventes y certeros para evaluar la conexión con la ciudadanía. Los dos han estado en el núcleo más íntimo de los candidatos en el reciente debate electoral.

Cada asesor tiene su propio enfoque, su sello profesional. Existe una gran oferta de estilos. La lista es interminable (y pido disculpas por no citar a todos los que se lo merecen) pero no se puede hablar de comunicación política sin citar a los que abrieron el camino como José Luis Sanchís, al que han seguido expertos como Daniel Ureña, Luis Arroyo, Antonio Sola, por poner algunos ejemplos, a los que hay que añadir una nueva generación de valores extraordinarios como Pau Canaleta, Albert Medrán, Yuri Morejón, Ángela Paloma Martín, Ignacio Martín Granados, Rafa Rubio o Xavier Peytibi, entre otros. La mayoría trabajan en todo el mundo, muestra de la vitalidad y calidad de la profesionalidad de nuestro país en materia de comunicación. Otros expertos de acción política en Internet como César Calderón o Nacho Campos -junto a extraordinarios analistas de la actividad política digital en la blogosfera, en las redes sociales o en las instituciones– completan un panorama muy potente y solvente. La comunicación política está más profesionalizada que nunca en España y proliferan los congresos y seminarios sobre la profesión así como asociaciones que nos representan.

Los spin doctors tienen un origen antiguo. Desde que existen líderes existen consejeros. Pero es a partir de la presidencia de Richard Nixon en 1968 que éstos se profesionalizan. En ese período, como indica Christian Salmon, la multiplicación de los medios de comunicación, el crecimiento del número de periodistas acreditados y la internacionalización de la cobertura mediática erosionaron la relación íntima entre el poder y la prensa. La televisión abrió un acceso directo al público gracias a los avances tecnológicos (satélites de comunicaciones), aumentando el acceso a la información inmediata para todo el país. Al mismo tiempo, la presidencia Nixon veía como las injerencias de la prensa organizaban pequeños “incendios” diarios que minaban la buena prensa del presidente.

Es por ello que Richard Nixon creó la White House Office of Communications, que ha pervivido hasta la actualidad, y se rodeó de una nube de asesores de comunicación (entre ellos William Safire y David Gergen), para intentar esquivar un poco a la prensa de Washington y, con sus mensajes a través de la televisión, intentar llegar directamente a los ciudadanos estadounidenses. Su objetivo era controlar la agenda y evitar que lo hiciera la prensa. Posteriores presidentes norteamericanos -especialmente Ronald Reagan– llenaron el Ala Oeste de la Casa Blanca de spin doctors, y allí siguen, con diferentes nombres y especialidades. Y son objeto de ficción y de series de televisión de éxito rotundo.

Pero si se quiere ser realmente moderno, hay que leer a los clásicos, como decía el poeta Josep Vicenç Foix. Y el primer gran asesor político, y de comunicación, fue Quinto Tulio Cicerón, hermano pequeño de Marco Tulio Cicerón que en el año 64 a.C. inicio la campaña para el consulado romano asesorado por su hermano.

Dos mil años después, las recomendaciones recogidas en el “Breviario de campaña electoral” siguen siendo extraordinariamente actuales: “Aunque estás dotado de todo lo que los hombres pueden adquirir con el talento, la experiencia o la dedicación, no obstante, por el afecto que nos une, he juzgado conveniente explicarte por escrito lo que, día y noche, acudía a mi mente cuando pensaba en tu candidatura. No es mi intención que aprendas nada nuevo de ello, aunque sí quiero presentarte con orden, método y unidad, algunas ideas que, de hecho parecen desligadas e indefinidas. Por mucha fuerza que tengan por sí mismas las cualidades naturales de un hombre, creo que, en un asunto de tan pocos meses, las apariencias pueden superar incluso esas cualidades”. Así empieza Quinto su “Commentariolum petitionis”.

Y Marco obtuvo la unanimidad de las centurias y el cargo al que optaba. Fue una gran victoria.

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