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QUÉ difícil resulta a veces tomar algunas decisiones… Y más aún cuando crees que te encuentras fuerte, segura, capaz… Hasta a Alfredo Pérez Rubalcaba le sorprendió la dimisión de Esperanza Aguirre. Fue lo primero que dijo en la entrevista que le hicieron en TVE con el mismo formato que la de Mariano Rajoy la pasada semana.

Aguirre comunicó ayer lo que mucha gente posiblemente andaba rumoreando. Pero lo cierto es que el río sonaba sin mucha agua. Sus hechos no coincidían con lo que, hasta ayer, comunicó. Se retira de la primera línea de la política. La lideresa se marcha, este animal político que entró como ha salido, inesperadamente, deja Madrid. Después de 30 años al frente de esta profesión, su voz se entrecortaba al decir adiós. Su voz sonó más humana que otras veces metiéndose a la prensa de nuevo en el bolsillo, como ese plan de comunicación andante que es Aguirre sólo sabe hacer. Nos hablaba vestida de blanco, se acercó hasta la mesa con las gafas en la mano, y gesticulaba con un reloj con la bandera de España. Sí, era ella la que hablaba, no podría ser otra que Esperanza Aguirre.

Carlos Floriano aseguró que estaban tristes. Lo dijo en la rueda de prensa desde Génova. Pero… ¿entonces por qué sonreía mientras esperaba algunas preguntas de los periodistas? Si es un día triste, ¿por qué sonríe?

Achacan el adiós de Aguirre a su enfermedad, un cáncer presuntamente curado. Pero el adiós de Aguirre tan repentino tiene que deberse a otros motivos directamente políticos. Aguirre es la presidenta en la que siempre pensaba la gente cada vez que se hacía notar la debilidad de Rajoy en el partido. Ella lo ha conseguido casi todo, pero quizás no supo controlar sus ideas impuestas en esta Comunidad de Madrid por muchos aliados que tuviese. Era presidenta de la Comunidad pero… ¿quería más? ¿O no quería lo que quiere Rajoy? Aguirre dice adiós cuando todo está por terminar, cuando aún son muchas las explicaciones que faltan. Y es dudoso que su sucesor, Ignacio González, sepa comunicar del modo en el que Esperanza lo hacía, tantas medias tintas…

¿Hay vuelta atrás? Aguirre ya no tiene Esperanza. Esto es como cruzar el rubicón, dijo. Tomada la decisión ya no hay vuelta atrás. Ella creyó que la política es temporal y hay que saber cuándo es el momento oportuno de la retirada. Aguirre aseguró que este era el momento.

El 22 de mayo de 2011 salieron elegidas de unas elecciones dos personas: Alberto Ruíz Gallardón y Esperanza Aguirre. Hoy ninguno de los dos está al frente de su cargo. Claro es que, cuando todo no está tan claro, empezamos votando a unos para que nos acaben gobernando otros…

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QUIZÁ no. No sugeriría al asesorar una cortina de humo en estos tiempos. Quizá sea utópica, o como Soledad Alcaide, periodista de El País, me comentó también, purista. Pero los tiempos que corren necesitan de respuestas, de soluciones, de temas bien gestionados, pero sobre todo bien comunicados. Esta sociedad necesita de apertura, de transparencia y de accesibilidad. Aguirre quiso ser eso mismo, humo. Humo cuando habló de fútbol. Un humo espeso que durase y perdurase para ganar tiempo hasta encontrar alguna respuesta o alguna solución frente a los temas que le acechan a la Comunidad de Madrid, el déficit, Bankia, la educación.

En este artículo comenté que el discurso ironizador es el que se dedica a socavar versiones. Y lo que hizo ella en ese preciso momento fue eso mismo: ironizó utilizando el llamado “discurso de la conveniencia”. Tenía un tiempo, un mensaje, un público y el altavoz perfecto. Tenía un objetivo claro, una intención y la oportunidad de multiplicar la audiencia gracias al fútbol. Y lo hizo. Pero no gestionó bien una parte de su público: el político.

A día de hoy nadie duda de que Esperanza Aguirre, tal y como he afirmado en más de una ocasión, es un plan de comunicación andante. A partir de ese trabajo basado en la proyección, ha generado una fortaleza incuestionable que se ve reflejada en las urnas a pesar de su gestión política. Sus palabras, el diagnóstico del contexto, los medios de comunicación, el receptor… El espectáculo y el escenario… Todo medido al milímetro por y para ella.

Soledad Alcaide publica hoy en El País El arte de cambiar de tema (y atraer la atención). Un artículo en el que analizo, junto con Pau Canaleta y Yuri Morejón, el comportamiento, la estrategia y las tácticas de este plan de comunicación andante. Sin duda, no tiene desperdicio…

Comparto el artículo en PDF.

 

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LA era del cambio se tiñe de luto, sí. En esta crisis ha muerto el ánimo de los más de 47 millones de españoles… Y quizás, por este motivo, no es casualidad que la estrategia de las políticas de nuestro país al escoger la ropa coincidan.  El nuevo estilo de las mujeres y líderes de nuestro país es oscuro…

  • Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta, ministra de la Presidencia y portavoz del actual Gobierno popular escogió el color negro para jurar su cargo. No iba a ningún entierro. Pero para ser el día más importante de su carrera hasta la fecha, no escogió tonos que iluminasen su felicidad. Escogió tonos que pronunciasen su profesionalidad. Ahora bien, quizás no quería ilusionar a los españoles, sino hacerles saber que el futuro más cercano, aún con el nuevo Gobierno del PP, seguiría siendo negro, muy negro.
  • Ana Botella, la nueva y primera alcaldesa de Madrid, el día que tomó posesión, también anunció, con el color más oscuro a los madrileños, que ella era la líder del Ayuntamiento de la capital con un futuro inmediato también muy negro. En el momento en el que más esperanzas necesita los ciudadanos de Madrid, se descartan tonos más esperanzadores. Quizás la mujer del ex presidente español quiera dejarle los tonos más ¿alegres? a la presidenta la Comunidad, Esperanza Aguirre.
  • La ex ministra de Defensa, Carme Chacón, también vistió de negro el día que le cedió la cartera al nuevo ministro, Pedro Morenés. Para ella era un día de luto, sí, porque cedía el cargo que le ha dado poderío y valor en su carrera política. Sin embargo, es un color que impera debido a la responsabilidad que ostentaba y que representa respeto frente a los militares que han caído mientras estaba al frente. Por lo tanto, la pregunta sería… pero, ¿era un día de luto para los españoles más cercanos a este Ministerio? La respuesta es clara…
  • Y, por último, Trinidad Jiménez, la política de Zapatero que ha pasado por dos Ministerios también ganando puestos en el ranking de valoración: Sanidad y Exteriores. Jiménez eligió el negro para la cesión de su cartera al popular José Manuel García Margallo. Para ella también fue un día de luto al perder su cargo, Ministerio que la ha hecho madurar y crecer como política. Negro, por la responsabilidad también que ostentaba. Pero quizás escogió mal la estrategia sobre el día en el que debía llevarlo…

Sea casualidad o no, nuestras mujeres y políticas están de luto como el país que han gobernado unos y que ahora gobiernan otros.

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