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¿CÓMO es posible que dos personas digan lo mismo y no cale de la misma forma en la sociedad? Rubalcaba, el pasado 9 de julio, quiso hacer que sucediera, y sucedió. Zapatero lo lleva intentando muchos meses… En este caso, tomó importancia el cómo, más que el qué porque el orador era otro. Y el protagonista, también.

Su discurso es difícil de desgranar, pero no imposible. Y ¿por qué? Porque fue sencillo, directo, sin apenas apoyo físico y con mucha interacción humana. ¿Algo más? Sí: no estuvo el PP. Tampoco Rajoy.

¿Empezamos a desgranarlo?

  • Utilizó palabras como “cruel” y “despiadado” para referirse a lo que fue y no quiere que vuelva a ser…
  • Y utilizó otras para referirse a lo que quiere hoy: “libertad y democracia”.
  • ¿Cómo destacó? Diciendo lo que quiere ser a partir de ahora, valorándose: “Puedo ser útil a mi país”. Lo complejo ahora es repetirlo, repetirlo y repetirlo y hacer saber que él puede ser útil a su país.
  • Y… ¿qué es? Algo que también repitió continuamente: “ambicioso” y “realista”. Y así quiere que sea su campaña: ambiciosa y realista.
  • ¿Prometer o comprometer? Bueno… “No podemos prometer nada que no se pueda cumplir” Esperemos que en aquello que se pueda cumplir, vaya el compromiso implícito y dado por hecho.
  • ¿Socialista? Eso dijo, y «orgulloso de serlo cada día». Con esto quiso diferenciarse de la derecha que no dice que es de derechas. La diferencia de ideologías y el orgullo de pertenecer a ellas. Pasamos del “no digas de qué lado estás por si acabas comiendo piel de “papa” en la cárcel o muerto y bien muerto” a estoy “orgulloso cada día de ser socialista”.
  • El “gracias por todo José Luis” más cercano y más humano. Guiño al presidente del Gobierno en su discurso. Algo que refuerza a ambas personas en este momento. El apoyo suma hoy, no resta.
  • ¿Señas de identidad? Principios, cambio y proyecto mayoritario.
  • ¿El esfuerzo tiene algo que ver con el futuro? Rubalcaba aseguró en su mensaje que el futuro no es algo que esté por venir, es algo que está por conquistar. ¿Y cómo lo quiere conquistar? Recuperando el prestigio del futuro. ¿Y quiénes lo van a conquistar? El que dice que es el partido del esfuerzo. Luego… Ahí está el cambio = esfuerzo + futuro. Otra fórmula más de Rubalcaba.
  • Rubalcaba no pide, no solicita, no demanda: exige austeridad. Exige. Y… ¿Por qué? Porque «si no vives como piensas acabas pensando como vives». Porque considera inmoral vivir a base de paraísos fiscales. Y también podríamos decir un delito. Pero utilizó la palabra inmoral, no delito.
  • Los cuatro objetivos de Rubalcaba siendo ambiciosos y realistas: (i) escuchar; (ii) identificar los problemas; (iii) proponer cosas; (iv) solucionar problemas. Sí, adoptó la palabra solucionar.
  • Las cuatro aspiraciones ambiciosas: (i) atender lo urgente; (ii) atender lo importante; (iii) igualdad de oportunidades; (iv) cambios en la política democrática. Y tras enumerarlas, pasó a contarlas… De lo teórico, a lo práctico, como el doctor químico que es.
  • ¿La política importa? No. Rubalcaba introdujo que la “política importa mucho”. De ahí que las palabras más repetidas junto con el mensaje sea “hacer más política”.
  • Del “estoy convencido” de Zapatero al “me gusta mucho” de Rubalcaba. Porque al candidato del PSOE le gustan muchas cosas, y es con esta coletilla con la que incide una y otra vez hacia políticas que creen que pueden funcionar en España. A él no le vale decir que está convencido de que algo pueda salir bien o mal o de que algo puede funcionar. A él le gustan mucho unas políticas u otras, unos modelos de unos países u otros, una educación u otra. Y si dice que le gusta mucho es porque quiere hacernos saber que eso funciona. Quiere hacernos saber, como decía el profesor Ricarte, que sabe de lo que está hablando.
  • Confianza. Eso es lo que quiere, confianza. La perdida, la que se fue un 22M (o quizás mucho antes) y no volvió. Por eso pedía: “que vuelvan a confiar en nosotros”. Confianza ahora se escribe con R de Rubalcaba.
  • Y en todo discurso, un cierre. Y, éste, único. ¿Cuál fue? Un “hagamos que suceda” para, desde las bases, empezar a construir en estas elecciones. El grito de guerra de Rubalcaba ha nacido: Hagamos que suceda.

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CONOCÍ este libro y a su autor, Manuel Jabois, gracias a un pontevedrés con unos ojos que cautivan. Irse a Madrid es una colección de artículos de esos que parecen prohibidos en las páginas de un periódico con tinta. Así es, Irse a Madrid, lugar que parece ser el triunfo para todo periodista y como dice él, «parece que todo el mundo me espera en Madrid». Pero no, a Madrid llegas y, efectivamente, te pones a la cola…

A Jabois, como dice en su libro, le gusta hacer cosas que no se esperan de él, “como pedirle la mano a una mujer y casarse con ella fuera de la mirada de Dios, por haber pecado en pensamiento y obra”. Jabois, “lee libros, algunos de tapas duras, y marca la página doblando la esquinita superior, como aquel condenado a muerte que interrumpió su lectura para subir al cadalso”. Jabois frecuenta “bares palilleros de pocas charlas, porque el pueblo humilde come en silencio y saben, como él sabe, que todo está dicho desde los griegos”. Jabois y yo compartimos algo además de esta profesión en la que nos dá por contar cosas: escribir. Aunque él dice que “escribe para huir, para espantar fantasmas”. Yo en cambio lo hago para atraerlos hacia mí y no encontrarme sola.

En las páginas de Irse a Madrid leemos experiencias de este periodista gallego que ha convertido parte de su propia vida en la noticia. Pero también escribe sobre deporte y, como no, sobre política. Creo que las campañas de Fraga han sido un antes y un después en su vida. Leeremos reflexiones propias de una mente que divaga en la escritura para encontrar respuesta a muchos porqués.

Manuel Jabois me dedicó su libro en Pontevedra con la misma soltura, intuyo, con la que desnuda a las mujeres: “para Ángela,  que no se vaya a Madrid que aquí tenemos Internet”. Y quise hacerle caso en ese ánimo suyo de que me quedara en esa tierra que me enamoró, Galicia. Sin embargo y sin querer, tres días después marché a Madrid. Y como es habitual, me puse a la cola…

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HE tenido el placer de volver a participar en la revista Campaigns & Elections. En esta ocasión hablamos del silencio como estrategia política. Una estrategia que España ha tenido la oportunidad de contemplar en el Partido Popular de cara a las elecciones autonómicas y municipales. El silencio para jugar al desgaste. De verdad, espero que os resulte interesante…

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