De Cerca

“México no está en guerra”

Jorge Rojas

Jorge Rojas

SUELE ocurrir que, en nuestras mentes, tengamos una percepción de algo que en la realidad sea una percepción errónea. Pero, ¿qué es la realidad?, ¿dónde empieza ese error? La imagen que nos hacemos en nuestra cabeza de algo en concreto es tan real como la proyección que emite de sí ese algo en concreto. Eso es lo que ocurre exactamente con México. Las personas europeas y, concretamente en España, tienen una imagen de este país que nada tiene que ver con lo que este país emite o con lo que dice ser.

“Hoy México enfrenta el enorme reto de revertir la imagen ocasionada por la violencia desatada por el combate a la delincuencia organizada. México vive en paz, si bien presenta problemas de gobernabilidad en algunas regiones, es una situación que experimentan muchos países alrededor del mundo, inclusive los denominados del primero mundo. A toda la problemática global México no queda exento, pero hay que destacar que en gran parte del país prevalecen condiciones favorables de gobernabilidad y calidad de vida. Al revisar la percepción de la prensa internacional sobre México, arroja notas enfatizando que hay guerra, cuando en realidad “México NO está en guerra”.

Estas son palabras de Jorge Rojas, Director General de la Consultoría ASERTUM en México. Es una persona que ha desempeñado diversos cargos públicos en este país: Director de Comunicación Social, Senado de la República por el Grupo Parlamentario de Acción Nacional (PAN), Asesor el Subsecretario del Gobierno y Asesor del Instituto de Seguridad Social al Servicio de los Trabajadores (ISSSTE), entre otros.

El empleo, la seguridad, el desarrollo social (pobreza y marginación), oportunidades para los jóvenes e infraestructura y planeación del desarrollo urbano. Estos son, y en este orden, los problemas que más le preocupan de su país. Un país que, según él, posee una gran “riqueza histórica, cultural, que se puede apreciar a lo largo y ancho de su territorio”. “México es un pueblo hospitalario que recibe a sus visitantes con los brazos abiertos, abriendo enormes oportunidades para desarrollar negocios e inversiones”. Sí pero, mientras se piensa en esos negocios e inversiones la seguridad hace mella. El binomio “delincuencia organizada + corrupción se ha convertido en un flagelo para México, provocando un debilitamiento gradual de las instituciones y, por consiguiente, un incremento en los niveles de ingobernabilidad en determinadas regiones de México”.

El crecimiento económico de las ciudades fronterizas colindantes con los Estados Unidos, también han dejado de florecer. La combinación del crecimiento de la violencia con las recesiones económicas han dado sus frutos en un aumento del desempleo y la “migración progresiva hacia otras regiones con condiciones de gobernabilidad como Querétaro, Puebla, Jalisco, Guanajuato, Estado de México, Hidalgo, Ciudad de México en la zona centro, Yucatán, Tabasco, Chiapas en el Sur, Veracruz, y en el norte Sonora, Baja California por citar algunas regiones estables de México”. El combate a la pobreza y a la desigualdad es una pesadilla que sigue acompañando a este país: es el vivo reto que tienen los Gobiernos de México y que aún no han podido atajar. La fórmula no es exacta para consolidar resultados positivos.

Rojas lo tiene claro a la hora de hablar sobre qué es lo más difícil a lo que tiene que enfrentarse un presidente en México: “a un sistema político agotado, con inercias y prácticas que no permiten la construcción de acuerdos productivos y sobre todo expeditos y a una creciente complejidad de la integración del tejido social, que presenta retos de grandes proporciones en rubros como gobernabilidad social, económica y política”.

¿Ser oposición es fácil? Ser oposición es fácil si ésta es una oposición irresponsable: “México requiere que la oposición asuma una actitud proactiva, que sin dejar de luchar y defender con valentía sus postulados, también tenga la capacidad de contribuir en forma clara, transparente y objetiva al crecimiento del país”.

Y como toda moneda, México también tiene dos caras, una positiva: “México se engrandece por su gente, su historia, sus tradiciones. En cada rincón de México se pueden encontrar fieles testigos de la grandeza que caracteriza a esta tierra”. Y una negativa: “lo que menos me gusta es que todavía los ciudadanos no hemos asumido un rol más comprometido para con los retos que tiene México”.