De Cerca
El sueño de Ángela
Publicado en El País, blog Mujeres, el 30 de julio de 2013
La política en España ha dado un paso adelante. Y el mensaje que Ángela transmitía una vez que hajurado su cargo en el Ayuntamiento de Valladolid era de un sueño cumplido. Con su mirada buscaba y buscaba la mirada de sus familiares que atentos observaban el momento. Un momento histórico, sin duda. Ella es la primera mujer en ostentar un cargo político con síndrome de Down. Nadie antes había vivido lo que ella ha vivido a sus 29 años.
La lucha de las mujeres a favor de su participación política es histórica. En la II República las mujeres marcaron un antes y un después, porque la historia de la mujer en la política española tiene tintes de sangre, dolor y guerra. Nadie olvidará la labor de Clara Campoamor, de Margarita Nelken o de Dolores Ibarruri, la Pasionaria. Y otros muchos desconocerán la labor de Priscila Scott-Ellis, de Mercedes Sanz Bachiller o de Leonor Serrano Pablo. Como Ángela Bachiller, todas ellas tenían un sueño. Este ha sido el gran premio después de muchos años de trabajo como auxiliar administrativa en la Concejalía de Bienestar Social.
Ángela juraba el cargo como edil del Partido Popular, pero allí no había siglas, ni corrupción, ni crisis, ni colores. El rostro de Ángela comunicaba mucho más que los rostros de otros cargos políticos que hoy necesitan de muchos de los valores de esta nueva concejal. No hay duda de que en su quehacer siempre va acompañado el amor, la ilusión, las ganas y la paciencia. Su sonrisa era un claro signo de sinceridad, de alegría. Ha dicho “juro” casi con prisa, como si quisiera dar el paso cuanto antes, como si quisiera ver pronto los rostros de complicidad de sus familiares y de sus compañeros.
Puede que las críticas lluevan nublando el sueño de Ángela porque siempre habrá un resquicio de duda ante la posibilidad o no de cumplir con su responsabilidad. ¿Será capaz? ¿Podrá hacerlo? Sin embargo, Ángela ya ha demostrado a través de su experiencia que quiere, sabe y puede. Conoce la concejalía, y se ha ganado la confianza de todos sus compañeros. ¿Por qué no se le iba a dar una oportunidad? Además, ella tenía tres barreras que saltar para demostrar que podía: la de ser mujer, la de ser joven y además la de tener síndrome de Down. Y las ha conseguido saltar.
Sin duda alguna, el sueño de Ángela se ha hecho realidad. Ella ha marcado un antes y un después en la política, y a partir de ahora también en la comunicación política. Oiremos sus palabras, observaremos sus gestos y percibiremos su emociones y sus sentimientos. Ella ha dicho con su sonrisa y su felicidad dónde se encuentra el camino. Sólo depende de otros continuar por el mismo sendero.

4 comentarios
Víctor
Buenas noches
Le escribo para decirle q en su respuesta al señor Arcadi Espada no argumenta nada à la elucubración jocosa del susodicho con respecto à su patronimico.
Por cierto, como doctoranda q es, debe usted citar las fuentes, le permitirá leer un poco y on hacer un articulo tan incohérente con respecto à los hechos históricos.
Saludos cordiales
P.S. Mas documentación y menos opinión!
Antonia Tobajas
Tiene gracia que cite a Margarita Nelken como una heroica luchadora a favor del derecho al voto de la mujer, cuando fue una decidida partidaria de que tal cosa no quedara recogida en la constitución de la República; y no crea que era poco clara al respecto doña Margarita: «Poner un voto en manos de la mujer es hoy, en España, realizar uno de los mayores anhelos del elemento reaccionario».
Es cierto que Margarita Nelken era partidaria de que se le concediera el voto a la mujer…, pero sólo se le tendría que conceder cuando «la mujer» votara a lo que doña Margarita le dijera que votara: si «la mujer» iba a votar algo que no era del gusto de doña Margarita, entonces, sin más, no se le debía dar el derecho al voto.
Y es que, para las personas como doña Margarita Nelken, la democracia consiste en que tengan derecho al voto sólo aquellas personas que voten lo que tienen que votar. Y por eso Margarita Nelken atacó con toda su dureza a Clara Campoamor (la cual, qué casualidad, militaba en un partido de derechas), porque esta última sí que consideraba que las mujeres tenían derecho a votar lo que ellas quisieran votar.
«Nadie olvidará la labor de Clara Campoamor, de Margarita Nelken…», dice Ángela Paloma. Para olvidar hace falta haberla conocido primero, y es evidente que doña Ángela Paloma nunca ha conocido tal labor.
Pickwick
Sra. Paloma, lamento tener que decirlo, pero su artículo es un despropósito total y absoluto. Que una persona con síndrome de down sea concejal no es, ni mucho menos, un paso adelante en la política española. Es un paso ridículo y oportunista. Comparar su lucha con la de Clara Campoamor es un dislate. Y encima no se priva usted de disculparla por ser del PP, como si eso pudiera rebajar su mérito. Por lo demás, su prosa es bastante cursi. Intente mejorar en contenido y forma en su doctorado, por favor.
Manuel
Madre mía, que gente está llegando a El país. Y que nivel el de la izquierda y el feminismo patrio, lindando practicamente con el analfabetismo. la sintaxis de su respuesta a Arcadi Espada, señora, sería indigna incluso de un parvulario.