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Chile y el aborto: varios argumentos para un mismo derecho

Diputados de la derecha hacen gestos en contra de la ley del aborto. Fotografía de Rodrigo Garrido. Reuters.

Diputados de la derecha hacen gestos en contra de la ley del aborto. Fotografía de Rodrigo Garrido. Reuters.

Publicado en BEZ el 18 de Marzo de 2016

El jueves, 17 de marzo, la Cámara de Diputados de Chile ha hecho historia al aprobar la despenalización de las tres causales. En este país estaba prohibido en cualquiera de sus circunstancias y su práctica se castiga con la cárcel aunque, de forma ilegal, se practican más de 100.000 abortos al año, según ha publicado la BBC. A día de hoy… ¿Qué se cuestiona? ¿Qué se demanda? ¿Qué se debate? ¿Qué se transmite? Durante el último año y, especialmente, durante las últimas semanas, no se ha debatido sobre una Ley en sí que permita el aborto, sino sobre la despenalización en tres causales: en caso de violación, peligro para la vida de la madre e inviabilidad del feto. Dicha despenalización la aprobó primero la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados, por ocho votos contra cinco, el pasado uno de marzo –algo que debió aprobarse hace un año según calendario de promesas políticas-. No obstante, y a pesar de que esta era de una de las reformas prometidas por la Presidenta Michelle Bachelet, los argumentos en torno al aborto que se discuten en Chile son varios y con particularidades en el enfoque puesto que, a veces, la ideología se superpone frente al reclamo de las mujeres o frente a la justicia social.

Las tres causales no entraron como noticia inédita en el discurso que Michelle Bachelet pronunció el pasado día 8 marzo, Día Internacional de la Mujer. Su estrategia de comunicación alegó más a los derechos que a la política, fue una postura más social que institucional, algo que se viene defendiendo con ahínco en otros países europeos, como España, donde el derecho a decidir de las mujeres prevaleció frente al ahínco de contentar a una parte del electorado conservador. Ganó la libertad de las mujeres y le costó el cargo al Ministro de Justicia, Alberto Ruíz Gallardón.  “Yo creo que las mujeres tenemos derecho a tomar decisiones. (…) Y entiendo que frente a un tema como este puede haber distintas opiniones. (…) Pero yo creo que hemos podido avanzar sobre la tramitación de la base de un diálogo intenso pero respetuoso”, dijo Michelle Bachelet.

El derecho a decidir

Las bases del discurso de la Presidenta Bachelet en torno al aborto son derecho a tomar decisiones, avance, diálogo y respeto; palabras bajo el marco mental (frame) del progreso en términos de comunicación política. Y, diferentes encuestas, elaboradas bajo varios periodos temporales, reflejan una aceptación del 60% continuando con una tendencia al alza. Pero… ¿es suficiente? ¿Está acertando Bachelet con su enfoque? “Creo que el tema del aborto, desde el punto de vista comunicacional, ha estado impulsado por razones políticas. No es nuevo. De hecho, desde hace varios años que el tema aparece en la agenda sólo cuando una autoridad o partido político insiste en el tema o promueve la idea de legislar al respecto. Muy pocas veces el tema se aborda desde la ciudadanía”, señala la asesora de comunicación política chilena Denise Peró, mientas la también chilena Johana Vásquez Cielo, Co-fundadora de la Consultora Estay Consulting, y experta en transformación organizacional, responde a la pregunta con repaso histórico pero con más preguntas que invitan a abordar el tema desde una profundidad necesaria pero ciertamente poco abordada: “Vale destacar que entre los años 1931 y 1989, el aborto terapéutico bajo ciertas condiciones estaba legalizado. Esto es un progreso pero, finalmente, ¿es posible generar procesos de cambio en entornos temáticos tan sensibles como éste o es mejor mantener procesos unilaterales que permitan dar un salto en estas temáticas para poder generar entornos democráticos de decisión?”

¿Quién gana y quién pierde? “Socialmente, este proceso tiene sus adeptos y detractores, pero considero, a modo muy personal, que el proceso de prohibición del aborto bajo cualquier circunstancia ha sido unilateral, pues simplemente hubo una decisión de hacerlo, al igual que el proceso actual de despenalizar, sin permitir a la mujer hacer valer su derecho democrático de decidir sobre su cuerpo y su futuro, y su derecho a ser cubierta por una seguridad social bajo toda circunstancia de libre decisión”, apunta Johana, a lo que Denise subraya: “Cabe destacar también que la realidad chilena es bien distinta a la europea. Sistemas de seguridad social inexistentes, servicios de salud de pésima calidad y una educación muy precaria”.

¿ideología frente a sociedad?

En este sentido… ¿la política se ha superpuesto a la sociedad, o se ha alejado de ella? Denise es clara: “Dado que es un tema que no tiene grises, solo blancos y negros, es utilizado por lo general por los partidos de izquierda y actores más progresistas para desviar la atención respecto de la contingencia. Hasta la fecha se ha visto que la derecha siempre va a responder con fuerza, y que ha utilizado todas sus redes y vetos para impedir que el aborto se convirtiera en Ley. Y pasa porque, para la derecha los valores cristianos y los principios, están por sobre la política y entienden que sus electores lo ven de la misma manera”. A lo que Johana señala: “Esta confusión  de enfoques no permite que se generen sinergias ni procesos de colaboración que permitan llegar a términos medios para mantener un avance y llegar a un proceso de cambio deseado y consensuado”.

La importancia de las políticas públicas

La educación es el pilar fundamental de libertad. Una libertad que nos permite avanzar no sólo hacia la igualdad, sino también hacia la prevención en un mundo que debe estar emborrachado de justicia. Johana reflexiona: “Es crucial dar un enfoque bajo teorías consecuencialistas y deontológicas que permitan un análisis más exhaustivo de la situación”. Y Denise es tajante: “Más allá del aborto sí o aborto no, creo que el trabajo hay que partirlo por prevenir el embarazo adolescente (o no deseado) a través de la educación, educación sexual, mejora de los servicios de salud familiares que están más cerca de la ciudadanía para orientarlos”. Y cierra: “Creo que el debate no ha salido de lo anecdótico y las caricaturas. Ha estado tremendamente marcado por la ideología y la religión. Creo que no se ha abordado con el impacto y profundidad que debiera tener una política pública, sobre todo una política de salud pública”.