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No era no, y sigue siendo no. El pasado mes de octubre de 2016 los errores del propio partido, la no transparencia y la no comunicación convirtieron en un héroe a Pedro Sánchez. Dimitió, dejó su escaño y salió a la calle para optar de nuevo a las primarias, y las ha ganado con el 50% de los votos. La militancia ha dicho no al partido de siempre, a hacer las cosas de la misma manera y bajo el paraguas del autoritarismo, ha dicho no a seguir bajo el amparo del mandato de los de arriba, ha dicho no a la convencionalidad de las formas del pasado.

Los militantes socialistas han preferido la coherencia del discurso del no, que sorprendentemente encaja con el deseo de muchos votantes socialistas. Y digo sorprendentemente porque el deseo de la militancia rara vez ha estado alineado al deseo de los votantes. Sería la primera vez que la voz de la calle haya podido influenciar en la opinión de los militantes. Pero, ante todo, los militantes han dicho no a la imposición. El PSOE nunca supo explicar la abstención, tampoco la crisis de octubre. Y la militancia ha preferido apostar por un nuevo tiempo para su partido marcado por otras formas de liderazgo. Sin embargo, ha sido un voto motivado más por lo que no quieren que en vez de por aquello que apuestan. ¿Por qué? Porque regenerar ese nuevo partido en un tiempo nuevo no será fácil y se impulsará desde la incertidumbre de si funcionará en una estructura tan anquilosada.

La movilización del no

Pedro Sánchez salió pronto a la calle apoyado por militantes y simpatizantes que estuvieron en contra de la abstención, aunque no entendiesen que con 85 escaños poco se podía hacer. Ir a unas terceras elecciones podría haber sido doloroso después de que Mariano Rajoy hubiese conseguido una victoria aplastante, pero hubiese sido menos doloroso para el PSOE. Si algo ha quedado claro es que ni militantes ni simpatizantes han permitido que se les dijese una cosa y se actuase de otra muy distinta.

El discurso y el mensaje

Pedro Sánchez lleva emitiendo el mismo discurso y repitiendo el mismo mensaje más de un año y medio. Y la clave de una comunicación eficaz y garantizada está en repetir, repetir y repetir. Ojo, no cualquier mensaje. Capitalizar la abstención ha sido su mayor éxito, así como la crisis del PSOE en octubre. Ha jugado con la ignorancia de muchos votantes que desconocen que la probabilidad de gobernar con 85 escaños era ínfima. Mientras el aparato ha sido más racional y le hablaba a él (Pedro, no se puede), él le ha hablado a la calle. ¿Era fácil explicar la abstención? En mi opinión sí. La gestora optó por lo racional en vez de por lo emocional. ¿Algún diputado ha compartido qué sintió cuando votó abstención aun estando en contra? Por otro lado, mientras Pedro Sánchez ha tenido portavoces con el mismo mensaje, dentro de la gestora ha habido diferentes portavoces con diferentes mensajes. Sin un mensaje único, repetido y explicado, es imposible hacerse entender.

El enemigo

Mientras el enemigo de Pedro Sánchez en la campaña de primarias ha sido Mariano Rajoy y la derecha, el enemigo de Susana Díaz ha sido Pedro, recordando que ella no quería el voto del enfado, sino el de la unidad. Para que Pedro ganara, tenía que hacer una campaña presidencial y la hizo, yendo a los espacios donde estaba la gente, no sólo la militancia. Si bien esto no le funcionó a Eduardo Madina en las anteriores primarias, sí le ha servido a Pedro Sánchez. ¿Por qué? Por el contexto, el mensaje y el momento deben coincidir. Por otro lado, el ataque de Pedro “está loco, no puede ser Secretario General” no ha funcionado: la descalificación pocas veces resulta viable en campaña, menos aun cuando es pobre y carece de argumento.

Ser mujer

Ser mujer no era sinónimo de votar a Susana Díaz. Si bien los medios de comunicación han dejado mucho que desear en el tratamiento hacia una candidata mujer (y es que tenemos mucho que aprender en términos de respeto periodístico y comunicación de género), Susana Díaz tampoco ha jugado bien sus cartas en este sentido. Ella gana en la distancia corta, simpatiza cuando está cerca y lejos de focos mediáticos, ¿por qué no lo ha explotado? ¿Hubiese roto Susana Díaz el techo de cristal si hubiese llegado a la Secretaría General? La respuesta es no, estar no es ser. La mayoría de su equipo son hombres y quienes la apoyaban también.

La crisis territorial

Las bases han dicho no a los barones y a los antiguos líderes. O más bien les han dicho “así no”. La gran crisis territorial se profundiza cuando el PSOE lleva teniendo problemas de liderazgo desde hace muchos años. ¿Son los líderes territoriales los líderes que necesita España? ¿Con esos líderes se puede encumbrar al PSOE? La duda continúa abierta desde antes del 2010.

La victoria

Patxi López ha hecho una gran campaña, pero no ha sido suficiente. Ha sido el candidato silencioso que supo gestionar un debate, pero que no ha podido convencer a quienes sí lo apoyaron antaño. Los últimos bandazos de su carrera política le hicieron perder puntos y recuperar la confianza en tiempos de turbulencia no ha sido fácil. Muchos de sus apoyos se han ido para Susana Díaz (voto útil). Pero el voto oculto ha sido el que definitivamente le ha dado la victoria a Pedro Sánchez. Un voto oculto que, si bien no estuvo entre sus avales donde Susana Díaz lo superó, sí ha estado presente en los micro actos que ha ido repitiendo de manera constante: sólo había que asomarse a Facebook para dimensionar el resultado que podría obtenerse.

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Estado Federal…

Estado de las Autonomías…

Constitución…

Lo conseguido en Granada…

Avanzar, pero sobre una unión política y social.

Es el futuro el que nos impone el presente.

Hay que adaptarse al destino para no caer en un error común.

Europa.

La oruga.

La libélula.

Volar como europeos significa perseverar  en un modelo de democracia inseparable y social

“La libertad no necesita alas, lo que necesita es echar raíces”, Octavio Paz.

Europa.

Profundas raíces como concepto de ciudadanía.

Ser ciudadano europeo es pensar más.

Ser ciudadano europeo es pensar más en los derechos humanos y más en la cooperación en lugar de pensar en la hegemonía global.

No abandonamos nuestras tradiciones ni abandonamos la autocrítica.

Fuimos nosotros los que llevamos el sueño ilustrado de una España moderna.

Todos somos iguales. Las mujeres también.

 

A veces, para comprender hay que deconstruir. La colección de palabras con la que encabezo pertenecen al discurso de Javier Fernández, Presidente de la Comisión Gestora del PSOE. Escuchar su discurso completo en la Ponencia Política del PSOE es transportarse a los anales de la historia del partido. Es volver para reencontrarse. Es volver para conectar con la audiencia presente que espera justamente esas palabras. Es volver para decir os lo dije. Es volver para ofrecer lo que quieren (o lo que sólo una parte quiere). Es hablar de España, pero también de Europa. Es volver a la política sin abandonar el atril político. Es ir a la metáfora para explicarla.

A veces, para conocer el rumbo que deciden tomar unos y el rumbo que deciden tomar otros, hay que deconstruir.

Mientras Patxi López sigue silencioso su campaña, parece que la contienda de las primarias estará más en la confrontación entre “el equipo” de Susana Díaz y “el equipo” de Pedro Sánchez. Entre el partido de siempre que quiere continuar siendo lo de siempre pero con un proyecto político adaptado a la sociedad y a las circunstancias. Y entre un nuevo partido, bajo las siglas de siempre, con un nuevo paradigma de actuación y otro proyecto político adaptado a los cambios y a la evolución. De eso se trata.

Ahí está la pelea: entre lo nuevo sobre lo viejo y lo viejo sobre lo nuevo. Entre el partido de siempre sobre un nuevo proyecto, que defiende la Gestora; entre el nuevo proyecto sobre un nuevo modelo de partido con las mismas siglas, que defiende Pedro Sánchez.

¡Llevamos la patria en el corazón, no en la entrepierna!, ha dicho Javier Fernández. Y es que a veces hay que negar de lo que a veces a uno le culpan, sin que se repita mucho, claro, para poder dar explicaciones y exponer de qué va esto, para ser claros, para comprender y hacer entender.

Por eso hay que deconsturir.

Por cierto, maldito error ese, en un discurso, de negar aquello por lo que a uno le culpan… Porque, al final, siempre se consigue el efecto que menos se desea.

 

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Susana Díaz ya ha dado un paso adelante informando de que será el próximo 26 de marzo el día en el que presente su candidatura a las primarias del PSOE. Junto con Patxi López y Pedro Sánchez, se convierte en la tercera candidata que correrá por la Secretaría General del histórico partido.

Pedro Sánchez sigue recorriendo España después de aprovechar la crisis del PSOE del pasado mes de octubre donde, con su salida de la Secretaría General y los errores de su propio partido en la gestión, se lo encumbró convirtiéndolo en un héroe de cara a la opinión pública. El “no es no” caló. Y jugó sus cartas dejando su escaño en el Congreso para volver a por la Secretaría General. La crisis del PSOE a nivel interno alimenta su candidatura y va sumando seguidores, pareciendo tener más apoyo social que del propio partido. Del “no es no” ha pasado al “sí es sí”, una campaña en positivo jugándola en la plataforma online que más comentarios y participación genera: Facebook.

La presencia de Patxi López

Patxi López está siendo el candidato silencioso. Antes de saber que Susana se lanzaría, prácticamente sólo se hablaba de dos rivales: Pedro y Susana. ¿Y Patxi? Dos de los candidatos podrían cometer un error en el caso de subestimar la presencia de Patxi, quien está actuando con una campaña responsable y jugando única y exclusivamente con lo que puede jugar: la movilización de militantes para la suma de un PSOE unido.

Mientras Susana tiene el gran reto de parecer lo que dicen que es, alejarse del “aparato” pero sabiendo que es imprescindible para su victoria, y de proyectar ese liderazgo reconocido por cualquiera de sus rivales; Pedro tiene el gran reto de convertir simpatizantes en votos reales de militantes, capitalizar los errores de su partido y mostrarse como el líder que no le dejaron ser, es decir, convertir en realidad lo que pudo ser.

¿Y Patxi? Mientras a Susana la asemejan con el aparato, a Pedro lo sitúan como el candidato de la militancia en contra del aparato. Patxi es ese otro candidato que no parece ser de nadie pero que podría ser de todos. Y tendrá como objetivo ganarse la confianza de aquellos a quienes ha defraudado. Defraudado por los últimos bandazos de su carrera política.

La comunicación de Patxi

Patxi López ha optado por varias vías: la de sumar para la movilización, la de demostrar que los socialistas están con él, que con Patxi ganan todos y posicionar las 100 razones que existen para unir al partido. Es posible que sean demasiados mensajes y demasiadas vías, pero todas están enfocadas en una misma dirección y hacia una misma estrategia: alejarse del aparato y posicionarse con la unidad del partido.

Las principales plataformas de comunicación externa están siendo su página web, que cambia en función de la campaña que lanzan en cada acto y en cada momento prediseñado; su página en Facebook, la principal plataforma de participación donde las personas están opinando, mostrándose a favor o en contra, y la principal plataforma donde se sigue su actividad en distintos formatos: vídeos en directo, fotografías, artículos en prensa que escribe y comparte… etc. Twitter actúa para posicionar la batalla del hashtag y servirá para medir los seguidores en esta plataforma que tiene uno u otro candidato que, para nada, ojo, actúa de termómetro real para medir los apoyos de militantes que puedan tener todos.

Además, el perfil @PlataformaPatxi se encarga de responder, de “cuidar” a aquellos perfiles que están tuiteando a favor de Patxi. Esto se traduce en participación, atención y fidelización.

Patxi, ¿un líder?

Una de las primeras características de un líder es… tener seguidores. La campaña de Patxi parece pasar desapercibida o parecer estar pasando de puntillas, pero las imágenes que se comparten parecen estar llenas de personas. La duda que siempre existirá para cualquiera de los candidatos es si esas personas son simpatizantes o militantes.

Patxi López fue ese líder que ahora no tira la toalla cuando todo apunta a que la batalla real estará entre Pedro y Susana. Patxi López puede ser ese político que aparente tener menos apoyos que el resto, pero que consiga más de los que se imaginan justamente por diferenciarse en unas primarias que pueden ser diferentes a una batalla de enfrentamientos.

El objetivo real en estas primarias es hacer que el PSOE vuelva a ser.

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