De Cerca
Leer en papel…

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“El fundamento del periodismo es buscar la verdad y contarla”. Éstas son palabras de Ben Bradlee, periodista, ex director y vicepresidente de “The Washington Post”. Palabras de una entrevista escrita bajo la pluma de Juan Cruz. Hoy la publicaba elpais.com (y El País) y esta mañana me dispuse a leer esta lección de periodismo. Como también leía el reportaje “38 días bajo el Kaláshnikov”. Un reportaje que relata la experiencia vivida de los periodistas José Cendón y Colin Freeman mientras estuvieron bajo el secuestro somalí. Un secuestro que, afortunadamente, terminó el pasado 4 de enero.
Abc.es abría su portada digital con una entrevista a Mariano Rajoy, líder del PP, ahora que se acercan las elecciones vascas, gallegas y europeas. Y elmundo.es, que ha modificado su atractivo digital, abría esta mañana con los diversos y serios problemas que le han surgido al ministerio de Fomento, y a la Comunidad de Madrid, tras la histórica nevada del pasado viernes.
Y así podría continuar… Sin embargo, últimamente hay demasiadas, serias e importantes noticias. Están acaeciendo continuamente hechos importantes que requieren nuestro interés. Y más aún para quienes soñamos el periodismo… No obstante, leer en digital no aporta lo mismo que leer esa misma noticia en papel. Abrir, tocar, rozar el periódico. Leerlo, releerlo, subrayarlo, olerlo, vivirlo…
Hoy leía sentada. Leía unos artículos que, para mí, tienen un incalculable valor en estos momentos que estamos atravesando: política, economía, situación internacional, periodismo… Periodismo… Estoy leyendo, clavando mis ojos en una pantalla de 19 pulgadas… Incómoda leo, pero la concentración no es la misma… Ni se le da el mismo valor a unos artículos que bien merecen ser leídos impresos…
6 comentarios
Josie
Thanks for srhinag. What a pleasure to read!
Ángela Paloma (Author)
Queridos amigos…
En este post pretendía reflejar lo bello de leer un buen artículo en formato impreso… Las ventajas de la era digital (y de los periódicos digitales)tanto para la sociedad como para los que hoy se desarrollan y forman como periodistas son infinitas… Y bien merece un nuevo post…
Carlos
Dos interesantes comentarios…
Como reliquia que soy de los tiempos predigitales aprecio el papel, el ritual de lectura, el sabor de lo releido sin punlsar botones ni tener ratones paseándose sobre la mesa… La paz del sillón sin tiempo…
Por otra parte reconozco las ventajas expresivas del medio digital y me enfado por su infrautilización por falta de alfabetización digital de la población… Mucha gente sabe lo que es necesario, la mayoría sabe usar algunas cosas y desconoce el fondo, las raices del medio y las técnicas más elementales de su utilización.
Esto último sigue siendo el gran handicap de estos medios que tal vez tengan futuro pero está hipotecado mientras la alfabetización digital de la población no sea un hecho.
Aprecio y odio a este medio, así somos los seres humanos, pura contradicción ante el espejo de su propia naturaleza.
Álvaro
Bueno, desde mi punto de vista es una cuestión de hábitos, de costumbres. Supongo que mi hija de cinco años no pensará como vosotros, por el simple hecho de que para ella y los de su generación, la pantalla de 19″ es tan «personal» como el messenger, facebook o youtube.
Yo también disfruto mucho leyendo sobre papel, pero he de reconocer que leer en un medio digital tiene tremendas ventajas sobre el papel: la interconexión de contenidos, los contenidos multimedia, la posibilidad de opinar sobre los mismos, el abrir una sesión en Google y profundizar en un tema que haya suscitado un interés ….
Si de lo que se trata es de «buscar la verdad y contarla», un medio digital siempre debe ser mejor aliado para el periodista que el medio impreso, mucho más limitado en contenidos y presentación de los mismos.
Domingo
El papel no desaparecerá jamás, por mucho que los gurús intelectualoides mantengan lo contrario. Yo necesito tocar el papel, sobarlo, escuchar el sonido de las hojas al pasar, hacer mío eso que estoy leyendo. La pantalla es tan fría, tan impersonal, tan… no sé, tan ajena. Es otra historia.
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