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Campaigns & Elections. ¿Quién las conquistará? La carrera por el voto femenino en Estados Unidos

ESTE número, el equipo de Campaigns & Elections, hemos querido trabajar, con los colaboradores, contenidos que hagan entender mejor las elecciones de los Estados Unidos. Estoy convencida de que este número no sólo te descubrirá, a ti lector, los entresijos de la política americana y las estrategias más complejas. Está hecho también para disfrutarlo de verdad. Mi aportación está relacionada con el voto femenino, de principio a fin, desde que se consiguió la participación femenina en la vida pública hasta el descontento por las falsas promesas que cuestan algo más que tiempo cumplirlas…

Espero que lo disfrutes…

Campaigns & Elections. Págs. 63 – 66. Nº 28. Edición Septiembre - Octubre 2012

Campaigns & Elections. Págs. 63 – 66. Nº 28. Edición Septiembre – Octubre 2012

 

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¿Quién las conquistará?

La carrera por el voto femenino

El camino hacia la presidencia de los Estados Unidos, es un camino duro, muy duro. Tanto que cada voto no sólo cuenta, sino que tiene unas características diferentes. Cada voto es distinto porque cada mano que deja caer la papeleta es diferente. Ni Obama ni Romney hacen oídos sordos a los números si hablamos de electores. Y menos en estas fechas…Las estrategias de microtargeting se diseñan con hilo fino, y más aún si se trata de conquistarlas a ellas… a las mujeres.

 

El voto femenino en EEUU

Las mujeres en Norteamérica consiguieron el derecho a ir a las urnas el 26 de agosto de 1920 cuando gobernaba el demócrata Woodrow Wilson. El sufragio no se regaló, se peleó. El que la republicana Sarah Palin o la demócrata Geraldine Ferraro hayan sido candidatas no ha sido una casualidad, sino el fruto de mujeres que tenían por objetivo cambiar el rumbo de la historia de este país que persigue sueños y esperanzas. Charlotte Woodward, con 19 años, fue una de las mujeres que más reivindicó este derecho en la Woman’s Rights Convention. Fue la única sobreviviente de esa convención y vio cumplido su sueño cuando tenía 81 años. Pero ella, como muchas otras, sabía que el sueño costaría mucho. Las desigualdades estaban a la orden día por la profundidad de clases sociales, pero también por los problemas de discriminación racial, que vivía sus años más crueles. Evitar a toda costa “heroínas” eran lo que pretendían. Y así el Partido Nacional de Mujeres fue el que comenzó a emplear tácticas más radicales: piquetearon frente a La Casa Blanca y emprendieron marchas y manifestaciones. Los primeros Estados en aprobar la ley fueron Illionis, Michigan y Wisconsin.

Hoy el panorama ha cambiado bastante. Y una gran variedad de mujeres en Estados Unidos puede votar a día de hoy. Dejaron de una vez que fueran heroínas. Hablamos de un target que cuesta conquistar, que cuesta enamorar. Sin embargo, el candidato que lo consiga no tiene sólo un gran número de votos a su favor, sino la llave de mitad del país.

 

La lucha por la conquista

En el año 2008, Obama hizo grandes esfuerzos para enamorar al sector femenino de la población estadounidense. Y ellas lo eligieron a él. El 56% se decantó por Obama frente al republicano John McCain. Fueron 13 puntos por encima del republicano. ¿Había diferencias? Muchas, tanto políticas como comunicativas.

El panorama actual es diferente a pesar de que una de las primeras cosas que hizo Obama al llegar a La Casa Blanca fue crear un Consejo para Asuntos de Mujeres y Niños. Además, la primera Ley que firmó como Presidente (enero 2009) fue la de equidad salarial. Y todas las medidas y discursos han hecho mella en ellas ya que el pasado mes de junio Obama aventajaba 20 puntos entre las mujeres votantes al actual candidato republicano Mitt Romney.

Al igual que ya hizo Obama en 2008, tanto él, para conseguir la reelección, como Romney para sentarse en el Despacho Oval, deben volver a enamorar a las votantes femeninas, un target más que importante. La maquinaria ya está en marcha. “Las mujeres no son un grupo de interés, no deberían ser tratadas de esa manera. Son la mitad de este país y de su fuerza de trabajo”: esas fueron las palabras del actual presidente en un foro organizado en La Casa Blanca sobre mujeres y su participación en la economía. Y ahí radica la clave de la cuestión, en no verlas como un mero target, como un mero grupo de interés. Porque este grupo de interés tiene vida y fuerza propia, tiene más que representatividad en la vida social y son capaces de cambiar las cosas con su decisión. No todo es voto masculino. Ellas tienen la llave. Y ellos lo saben.

Pese a que son la mitad de la fuerza laboral del país, las mujeres siguen ganando menos que los hombres: 77 centavos por cada dólar que ganan ellos. Y en el caso de las afroamericanas o de las latinas, esa cantidad se ve reducida. Además, sólo un 3% de las consejeras delegadas de las 500 empresas más poderosas de Estados Unidos son mujeres. El 3%. Y menos del 20% de los escaños del Congreso los ocupa una mujer. Menos del 20%.

Según una reciente encuesta del diario The Washington Post y la cadena ABC, el 48% de las mujeres aprueba el trabajo de Obama, pero otro 50% lo desaprueba. Por eso en esta campaña, los mensajes hacia las mujeres tendrán un color significativo. No sólo habrá que hablar de economía, también de política exterior, de programas federales como el seguro social o la cobertura médica para gente con recursos mínimos y personas mayores. Hablamos de mujeres, pero también de sus familias.

Funcionarán los mensajes efectivos, entendiéndolas directamente a ellas -las potenciales receptoras- a sus problemas y a sus intereses. Y apostando por la tan ansiada identificación y conexión con ellas. Tarea difícil, pero no imposibles. Estrategia, estrategia, estrategia.

 

De erotismo y seducción

Pero no sólo los mensajes contarán para esa conexión con ellas. No sólo las promesas políticas valdrán. A las mujeres no se las gana sólo con promesas y pocos hechos. La estrategia deberá marcarse hacia otros campos. Porque también el poder de la seducción juega su papel. Nos movemos por emociones y sentimientos. Somos personas instintivamente emocionales. Mario Vargas Llosa, en La Civilización del Espectáculo (2012:  pág. 110), define el erotismo como “la desanimalización del amor físico, su conversión, a lo largo del tiempo y gracias al progreso de la libertad y la influencia de la cultura en la vida privada, de mera satisfacción de una pulsión instintiva en un quehacer creativo y compartido que prolonga y sublima el placer físico rodeándolo de una puesta en escena y unos refinamientos que lo convierten en obra de arte”. Y las mujeres convertirán su elección en obra de arte. Y los candidatos se convertirán a sí mismos en obras de arte para conquistarlas, para seducirlas. Sí, a ellas. Porque, como también apunta Vargas Llosa en esta misma obra, “el erotismo está inseparablemente unido a la libertad humana”. Y con libertad, la mitad de la fuerza de este país debería ir a votar el próximo 6 de noviembre.

Somos emocionales. Mujeres. Y ahí debe radicar la clave de la campaña en torno a la conquista del voto femenino porque según Juan Carlos Cubeiro, experto en liderazgo y coaching, “el hipocampo, que forma las emociones y la memoria, es mayor en el cerebro femenino. Empatía: los varones captan los sutiles signos de tristeza en una cara sólo el 40% del tiempo, en tanto que las mujeres son capaces de detectar esa emoción de tristeza el 90% del tiempo (“intuición femenina”). Por tanto, señores candidatos, no comuniquen con tristeza, no proyecten con tristeza, no aparezcan con tristeza. Porque la tristeza y lo negativo en la proyección comunicativa no moviliza, no ilusiona, no genera esperanzas y tampoco confianza. Y, por tanto, no habrá votos. Id ahí, donde más efectivos podéis ser, porque nuestro cerebro también está mejor preparado para el lenguaje y el oído. Como también apunta Cubeiro, “las mujeres tienen un 11% más de neuronas que los hombres; la comunicación ocupa un lugar primordial en las féminas y no tan importante en los varones”. Somos diferentes… Por tanto, cuando os dirijáis a ellas, cuando nos dirijamos a ellas, hacedlo de manera diferente.

 

Mujeres por Obama vs. Mujeres por Mitt

Michelle Obama, la esposa del Presidente, es la que goza de mayor popularidad entre los sondeos. Y fue a ella a quien le encargaron la tarea de liderar la iniciativa “Mujeres por Obama” el pasado mes de noviembre. Algo que pone de manifiesto que el liderazgo de una campaña política no se sustenta única y exclusivamente en la figura del candidato. Ella es quién apoya iniciativas en materia de salud o educación a través de los medios electrónicos, porque las redes jugarán, como en la campaña del 2008, un papel primordial. Además, Michelle Obama ha entrado en acción en las redes sociales con otra iniciativa innovadora vía Pinterest y donde ya ha abierto diferentes álbumes de fotografías con un carácter personal (Alrededor de La Casa Blanca, Buenos recuerdos, El día del padre)… ¿Y por qué Pinterest? Pinterest es una plataforma que está creciendo vertiginosamente y… el 80% de los usuarios son… mujeres. Mujeres que ven catálogos, compran, observan y curiosean. Mujeres que comparten imágenes de diferentes productos y servicios en torno a su vida diaria, o no tan diaria. Es en este espacio, Pinterest, donde el equipo Obama ha visto una grandísima oportunidad para introducir la Política, con mayúsculas y en tono personal, en un espacio con donde las propias usuarias pueden diseñar la verdadera política que a ellas les gustaría. ¿La clave? Podríamos decir que la clave estaría tan sólo en saber escucharlas, pero también radica en escoger a la protagonista ideal para trabajar mejor esa conexión e identidad con ellas. Y la escogida no podía ser otra que Michelle Obama.

Pero ahí no queda todo en lo que se refiere a la campaña del Presidente a por el voto femenino porque… ¡la niña de Obama se llama Julia! Julia es el inicio de una estrategia oportuna en vez de la de siempre. The life of Julia. Julia es el anzuelo republicano. Un producto imaginario que no respira y, a priori, parece no vivir. Pero lo que es verdad es que ella intenta tocar allá donde más puede doler, o allá donde su mensaje pueda ser más efectivo: el corazón. Porque Julia puedes ser tú, o tu madre. Puede ser tu esposa, tu hermana, tu tía o tu abuela. Julia puede ser incluso tu hija. Julia quiere identificarte e identificar. A Julia es a la que vemos proyectada en los beneficios de lo que ha dado de sí, hasta la fecha, esa construcción del sueño americano. O la que Obama pensó que podría ser. Una Julia que, con Romney, sería de otra manera totalmente diferente. Su seguro médico sería diferente, sus oportunidades diferentes… ¿Dónde radica el éxito de Obama? El éxito de Obama radica en el porcentaje de identificación por parte de la ciudadanía: cuantas más personas se identifiquen con Julia, más éxito tendrá el presidente y candidato demócrata a pesar de las campañas negativas por parte de los republicanos que ya han comenzado.

“Mujeres por Mitt”. Mitt Romney no se queda atrás y ya ha comenzado también a dirigirse a las mujeres, a por el voto femenino. Ha lanzado la “Coalición Mujeres por Mitt” liderado por diferentes personalidades del partido republicano. En concreto, 15 asesores que incluyen a Condoleezza Rice,  la autora y periodista Rachel Campos Duffy y Catherine Reynolds, presidenta de la Fundación Catherine B. Reynolds. Aunque sin duda, hay un papel fundamental que le es otorgado también a su mujer, Anne Romney: “Estoy orgullosa de encabezar este esfuerzo de acercamiento a las electoras. Sin duda, las mujeres jugarán un papel clave para decidir el resultado de esta elección, y eso es algo que Mitt entiende bien”. Según los republicanos, con esta campaña buscan no sólo captar el voto femenino, sino asegurar que la campaña de Obama es la campaña del “mito del miedo”. La legisladora republicana, Cathy McMorris, acusó a los demócratas de “recurrir a tácticas del miedo para distraer y dividir a las mujeres, mediante la llamada ‘guerra contra las mujeres’”. El éxito de la campaña de Romney pasará no sólo por explicar el mito del miedo, sino por dirigir el mensaje directamente a las mujeres de las cuales él quiere su voto y explicarles qué entiende él por apoyo el sector femenino.

A pesar de las afirmaciones de los republicanos, lo cierto es que las mujeres tienen una opinión más favorable que los hombres sobre el modo en el que Obama ha administrado su mandato con una diferencia de ocho puntos porcentuales. No cabe duda de que el voto femenino el próximo 6 se noviembre será más que significativo.