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La fuerza de la K: Keiko Fujimori gana las elecciones en Perú y va a segunda vuelta

Keiko Fujimori. Fotografía de Europa Press publicada en BEZ

Keiko Fujimori. Fotografía de Europa Press publicada en BEZ

Publicado en BEZ el 11 de Abril de 2016

Sólo hacen falta unas cuantas búsquedas y unas cuantas lecturas para descubrir que la letra “K” es la undécima letra del alfabeto español y latino, y tiene su origen en la letra “kappa” del alfabeto griego, tomada de la “kap”, letra undécima del alfabeto fenicio que tiene la forma de una mano abierta. Y su valor fonético, que representa el sonido por el cual la mencionamos, tiene también que ver con es mano abierta puesto que “mano”, en el idioma de los semitas, comenzaba con este sonido.

Sólo hace falta un seguimiento cercano para descubrir que el origen de Keiko Fujimori poco tiene que ver con el español o con los fenicios, pero mucho que ver con Perú y con Japón. Su padre, Alberto Fujimori, con doble nacionalidad -peruana y japonesa- y quien fuera presidente de la República de Perú, cumple una pena de 25 años por corrupción y violación de derechos. Este año, Keiko Fujimori se presentaba a las elecciones presidenciales de Perú por segunda vez, habiendo perdido en 2011, pero con la experiencia de haber sido a los 19 años la Primera Dama del país tras el divorcio de sus padres.

Sólo es preciso esperar al recuento para conocer que Keiko Fujimori gana las elecciones en Perú del 10 de abril con un porcentaje mayor al que le daban las últimas encuestas (39,2% con el 85% escrutado), pero sin el 50% suficiente como para ganar en primera vuelta. Las formas, como diría el consultor Antoni Gutiérrez-Rubí, son fondo. Y la ejecución real de lo simbólico, de “esa mano abierta” en que se transforma la “K” de Keiko, le ha dado la victoria después de años de trabajo. Ojo, no meses ni semanas, años. Un eslogan como #JuntosHaciaelFuturo sólo funcionaría si se es consciente de que dando la mano a todos se puede conseguir el apoyo suficiente como para construir un futuro común para todos, aún sabiendo que el fujimorismo tiende a la derecha, pero también al pragmatismo en función de lo que se trate. ¿Ir hacia una cosa u otra en función de la conveniencia? Quizás. Sí.

Sólo es necesario conocer al candidato presidencial, Pedro Pablo Kuczynski (PPK), que ha quedado en segundo puesto, para saber que su “K” no ha tenido la fuerza de la “K” de Keiko, ni a nivel propuestas (aunque no convenzan las de Keiko), ni a nivel de estrategia. A pesar de que Pedro Pablo Kuczynski, candidato de la derecha, economista y ex ministro, ha obtenido un mayor porcentaje también al que barajaban las encuestas (22,1%), lo cierto es que la diferencia con Keiko Fujimori es grande. Ahora bien, “la otra encuesta”, la de las búsquedas en Google y la del interés ciudadano por la cantidad de búsquedas ejecutadas en Perú en este buscador, le dan la ventaja a PPK a lo largo del día de las elecciones.

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Sólo la intuición y el deseo llevaría a pensar que Verónika Mendoza conseguiría la segunda posición. Pero no, la candidata del Frente Amplio, más conocida a nivel internacional por su equipo que por sus propuestas, ha quedado relegada a la tercera posición con un 18,4%, algo que ya auguraba la tendencia. La visibilidad del factor extraordinario, como la campaña de la prostituta Ángela Villón, sin duda ha impulsado su candidatura, pero sin conseguir el éxito esperado de esa izquierda que quiere avanzar más por los ideales, y por la sed de justicia, que por los símbolos. “Gracias por demostrar que sí se puede” es la frase que ha citado la candidata presidencialista de izquierdas, un “sí se puede” familiar para miles de españoles, también, que deja entrever una ola internacional de cambio de tendencia única.

Sólo lo real supera la ficción. Aunque a veces lo real nos parezca ficción. El ecosistema Latinoamericano parece que está dando un giro de rumbo que nada tiene que ver con culpar los errores del pasado, sino con caminar hacia una nueva tendencia útil, hacia un nuevo rumbo, dependiendo de quién sea el candidato y de si será capaz de adaptarse a las nuevas exigencias generacionales y etarias, y teniendo en cuenta en qué se ha fallado en un pasado. La derecha de Latinoamérica no se reinventó en Argentina, pero sí se analizó el nuevo concepto de campaña electoral ilusionista, pagando el precio momentáneo del éxito, y el coste electoral de los errores de Gobierno. En este sentido, Keiko es diferente, veremos si la segunda vuelta se adapta a las exigencias. Y veremos si habrá efecto dominó en la región Latinoamericana.

Sólo lo evidente supera a lo que no lo es: el precio del petróleo, los errores cometidos fruto del fracaso de algunos gobiernos y las exigencias de una generación cada vez más formada en Latinoamérica, y por ello cada vez más crítica, palpitan en las urnas con vida por mucho que los políticos de Latinoamérica no lo quieran ver, en cada elección. La batalla no está entre derecha o izquierda, al menos ahora. La batalla que se fragua es la del castigo.

Sólo lo obvio certifica los resultados. La “K” de Keiko ganó independientemente de la postpolítica. La “K”, estéticamente japonesa, ganó a la “K” de PPK, estéticamente conceptual. Aunque incoherente, por la herencia de la candidata presidencial del Frente Popular, una mano abierta hacia el diálogo y el consenso acompañada de una sonrisa eterna, como la de Keiko, tendrá siempre mayor aceptación. Una mano abierta tendrá mejor acogida, independientemente de la ideología, pero dependientemente de las propuestas, cuando existe otra “K” carente de ilusión.

 

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