De Cerca
Descoordinación en la comunicación del Gobierno
UNA vez más, parece que la dirección general de Coordinación de Moncloa ha fallado. Una comunicación política con brechas después de que Elena Salgado, ministra de Economía y Hacienda, negara las afirmaciones arrojadas por el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho. Entre el 16% y el 20% del PIB se sitúa en España la economía sumergida, esas fueron las palabras que el responsable de trabajo comunicó el pasado 13 de enero. Las respuestas no se han hecho esperar: Salgado ha argumentado que sus cifras «no tienen ninguna base científica». Sin embargo, el primero en contestar fue el secretario de Estado y de Economía, José Manuel Campa, quien calificó de “osado” poner números concretos a ese porcentaje. Éste justificó su respuesta alegando la improbabilidad de hacer cuentas exactas en un momento en el que la economía en España está en un periodo de transformación y que no hay “estudios científicos buenos y fiables”.
Tres mensajes diferentes en menos de dos días lleva a una clara confusión y se acrecienta la falta de credibilidad. La estrategia en términos de comunicación económica debería ser simplificada por Moncloa en un momento en el que la sociedad está muy pendiente del vaciado de sus bolsillos y de su dignidad. Hay que tener en cuenta el público objetivo al que va dirigido el mensaje y hacerlo lo más sencillo posible ya que la información económica es, y parece que seguirá siendo, muy difícil de interpretar y no digamos si existen tres versiones de cifras macroeconómicas.

3 comentarios
luferura
Bueno, la verdad es que cuando hay descoordinación en las comunicaciones se da una imagen cercana al pánico. ¿Hay razones para tener pánico? Pues cualquiera sabe. Otra cosa es que no se pretenda dar una imagen de descontrol y que el Ministro de Trabajo atenue con su comunicado unas cifras de paro cada vez más preocupantes, claro que llegamos a otra situación que evidencia más el pánico: la de «sálvese el que pueda».
Un abrazo
Domingo
A mí, desde luego, los bolsillos no sé, pero de dignidad no me vacía nadie, y mucho menos esta gente. En cuanto a la economía sumergida pues no seré yo quien la aplauda, pero en estos tiempos revueltos que padecemos, y sobre todo cuando se acaban las prestaciones sociales, podemos dar gracias entre comillas de que exista, porque sino la paz social hubiera saltado por los aires hace ya mucho tiempo. Y no la justifico, ¡ojo!, ni hago apología del fraude fiscal.
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