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El olvidado

Diario de campaña. Día 14: Garzón y la comunicación

Publicado en BEZ el 17 de Diciembre de 2015

Rajoy y Sánchez se encuentran en el AVE. EP

Rajoy y Sánchez se encuentran en el AVE. EP

Alberto Garzón es ese joven que una vez publicó tres libros para hablar de terceras repúblicas, estafas y escaños. Es aquel joven que una vez pudiste escuchar en la radio cualquier domingo más allá de las nueve de la noche mientras conducías y el que a golpe de marcha pegaba con argumentos utópicos a un Gabriel Elorriaga y a un Edu Madina. Alberto Garzón es aquel muchacho que intervenía en el Congreso de Los Diputados e introducía sus primeras palabras diciendo que no se andaba con rodeos y que desde el primer momento decía lo que pensaba.

 Si hay algo que destacar de este joven líder es su audacia y su determinación al transmitir el propio convencimiento que él tiene de ese nuevo país que presenta a los ciudadanos en estas elecciones. Es más que evidente que percibimos al líder de Unidad Popular-IU con escasa visibilidad. La tarta se la han repartido ya unos pocos mientras él presenta un emotivo spot de campaña para advertirles a los otros de que no está solo. ¿Qué demuestra también con este gesto? Valentía.

Ante la falta de espacios, debates o cara a caras con sus homólogos, Garzón ha actuado con inteligencia, aprovechando la oportunidad de la comunicación directa en las calles y en las redes, y contando en las redes lo que pasa y lo que le pasa en las calles. Hace cosas pequeñas para llegar más lejos. Hemos visto un ejercicio de transversalidad en su comunicación para demostrar, también como el resto, músculo y apoyos para ganar esos votos que podrían ser de Podemos o podrían ser del PSOE. Cuando él dice que no está solo pone de manifiesto que son, que hay y que pueden ser muchos más. Pero como más pueden ser también los votantes del resto de fuerzas políticas. La diversidad de la oferta no nos deja ver con claridad y no nos deja pensar con la suficiente reflexión aunque tengamos decidido de antemano a quiénes no vamos a ir a votar.

La gran fortaleza de Alberto Garzón se ha caracterizado por estar ampliamente en todos los espacios posibles de participación digital, desde Change a Twitter. Cuando se tiene todo por ganar es porque nada queda por perder. Uno de los ejemplos lo hemos visto representado el pasado 7 de diciembre. Mientras veíamos un debate entre los principales candidatos acompañados de Soraya Sáenz de Santamaría, Alberto Garzón interactuó generando un halo de atención inesperada con tan sólo la publicación de un tweet, el que se convirtió en ganador de ese debate –aunque en otro espacio. Escribió: “¿Os está gustando mi intervención? Es lo que tiene la democracia, que está a régimen”. Los retweets superan ya los 23.833 y los “me gusta” superan los 17.000.

Otra de las claves de su comunicación es la visibilidad que le da al equipo de trabajo y redes sociales. El hashtag #LaCueva visibiliza ese trabajo prácticamente acción por acción. Incluso, desde la cuenta en Twitter de Izquierda Unida, ellos mismos se dan protagonismo contagiando el ánimo con el que arrancan su trabajo mediante gifs con humor. Por cierto, un secreto: las campañas no las ganan los candidatos, o no sólo, las ganan los equipos de campaña. Aunque bien es cierto que cuando se pierden, la responsabilidad recae -de manera cuestionable- únicamente en el candidato.

Percibimos y vemos el resultado de la creatividad electoral, pero en pocas ocasiones nos cuentan cómo se ha llegado a la idea, cómo se ha producido y quiénes han participado. Cuando conocemos lo que hay detrás, percibimos de una manera diferente y logramos sentir más o menos en función del grado en el que aceptamos lo que vemos. La campaña de Garzón también ha apostado por la comunicación del proceso de sus acciones, por el making of de sus vídeos o sus actos, dando la oportunidad de que percibamos algo distinto por otro candidato –aunque sólo sea en los espacios digitales.

Garzón nos tiene acostumbrados a comunicar de una manera diferente, desde su videoblog hasta sus reflexiones al atardecer en su web. El perfil de Facebook lo ha convertido en una dosis de optimismo traducido en un diario emotivo de campaña. Además, cualquier factor extraordinario, así le entreguen un gato en mitad de un acto, lo traduce en una oportunidad para compartir en otro espacio del que espera también aceptación, como Instagram.

Garzón ha comprendido muy bien la liga en la que está en estas elecciones, la situación en la que se encuentra y las oportunidades que tiene. Ha jugado al combate del realismo, no del oportunismo. Garzón ha construido el relato de que es un candidato nuevo dentro de una fuerza política con tradición y pasado. Vienen de muy lejos, alega, y por eso celebra incluso el 113 aniversario del cumpleaños de Rafael Alberti, por ser, como dice, uno de os suyos. Es como si quisieran hacernos pensar que ya tienen la costumbre de luchar por países nuevos.

¿Y por qué no hacer otra campaña en estas circunstancias? Los jóvenes son su mayor objetivo en estas elecciones, así como el voto tradicional, el de siempre, el de los que lucharon. El trabajo en equipo, coordinado, organizado y creativo, es la fortaleza de Alberto Garzón. No creen que se puede. No seamos ilusos. Creen que podría llegar a ser posible.

DIARIO DE CAMPAÑA