De Cerca
En política: me gusta, cuando no me gusta, y las diferentes intenciones del RT
¿NOS “gusta” de verdad todo aquello que encontramos en Facebook y por eso hacemos click en “Me gusta”?
¿Cuando pinchamos ese “Me gusta” lo hacemos con la intención que Facebook pretende o es tan sólo el afán de seguir algo que nos interesa?
Desde el punto de vista de la comunicación, ese “Me gusta” en Facebook entraña problemas. Algunos usuarios de esta red social a los que le interesa la política, ya sean militantes o simpatizantes, le gusta seguir la actividad online del político, partido, etc., en cuestión. Sin embargo, hay un colectivo de seguidores del bando opuesto a los que “no les gusta” la página de su rival y no les queda otra que pinchar en ese icono, que aparece tan amigable ¿verdad?, para conocer la actividad del contrincante. Por lo tanto a aquellos seguidores del PP que quieran seguir a Felipe González, ¿les gustará de verdad? Pues puede que sí y puede que no, aunque este “no” puede tener, sin duda, más peso. Está claro que el significado de ese click va mucho más allá de un mero “Me gusta”. ¿Por qué debo pinchar el “Me gusta” de un político cuando en realidad mi deseo y mi intención es otra al hacer click?
En Twitter, donde recientemente un artículo ha puesto a sus usuarios de más cultos y más ricos que los de Facebook (se abre el debate), el RT cobra diferentes puntos de vista.
¿Por qué hacemos retweet? ¿Porque nos gusta compartir lo que leemos? ¿Porque lo compartido lo asignamos a nuestra propia voz? ¿Porque queremos denunciar aquello que vemos volviéndolo a publicar? ¿Porque queremos obtener algo a cambio?
Seguramente todas las respuestas sean correctas, y no dudo de que estas preguntas aumentan en función de las intenciones e intereses de cada usuario de Twitter. Sin embargo, muchos perfiles son criticados porque son malinterpretados en esta Red por el resto de seguidores. Cuando una persona hace RT, da la impresión de poner en boca propia lo que quizás haya dicho otro, como es el caso de compartir algún comentario que haya hecho un político que, quizás, no sea simpatizante ni comulgue con las opiniones de uno. Y eso crea controversias en esta Red de 140 caracteres (y en Facebook, ya que los contenidos de Twitter también se comparten aquí) e incluso puede hasta afectar a la reputación y la imagen no sólo de una persona políticamente activa y participativa, sino de un canal empresarial en concreto o de un político en activo. Con el tipo de seguidores ocurre lo mismo: una persona puede ser del PP y seguir a aquel colectivo del PSOE sin el afán de seguirlo porque simpatiza con sus opiniones. Simplemente es seguido con otras intenciones.
Esperemos que, con el tiempo, el lenguaje de las redes sociales y la comunicación online vaya cambiando a medida que las intenciones y las necesidades de los usuarios se van haciendo cada vez más presentes.


10 comentarios
Pablo Andrés Rivero
Creo además que es un tema semántico. Las traducciones de expresiones sociales no son las mismas en distintos contextos culturales y claro, el lenguaje de las redes sociales globales, por ahora, es una traducción del inglés.
Saludos!
Leticia
Ángela! muy buen artículo y un buen debate, sobre todo teniendo en cuenta que a día de hoy las redes sociales son las que mueven Internet!!
Un beso!
Fernando Solera
Yo no llego a hacer una reflexión tan profunda sobre por qué retwitteo o no. Creo que twitter es una herramienta muy poderosa, pero al menos en mi caso no me la tomo demasiado en serio, como casi nada en esta vida. Zapatero sigue de presidente, el país está al borde de la quiebra, y gran parte del país seguimos metidos en twitter, como si tal cosa. ¿No es maravilloso?.
Como diría el denostado pero admirable Dragó: «Nada importa nada».
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