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Campaigns & Elections. Emigrante español, déjame que te cuente cómo está España…

ESPAÑA vive unos momentos difíciles. Crisis y más crisis y una estrategia de comunicación mal gestionada y, sobre todo, la diseñada. El artículo, que me publica Campaigns & Elections en este número, es una radiografía de esa situación justo en el momento de ese rescate no mencionado… Una palabra que supone un antes y un después para la historia de este país que vive una situación crítica. Un barco que no responde antes las llamadas de un timón mal llevado. Te lo cuento a ti, emigrante…

 

Campaigns & Elections. Págs. 29 - 31. Nº 27. Edición Julio - Agosto 2012

Campaigns & Elections. Págs. 29 – 31. Nº 27. Edición Julio – Agosto 2012

 

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Emigrante español,

déjame que te cuente cómo está España…

 

9/10 de junio de 2012

Querid@ emigrante,

La verdad es que no sé si eres hombre o mujer, no lo sé. Sólo sé que no estás en España, que no vives ya entre estas calles, que ya no pisas la misma plaza. Quizás tu corazón viva aquí, pero tu cuerpo anda ya lejos, en quién sabe qué país, esperando o disfrutando ya de esa oportunidad que aquí no tuviste… Tan ciegos estaban para perderte, amigo, tan ciegos estaban, amiga. Emigrante, déjame que te cuente. Como decía Clara Campoamor en su obra El voto femenino y yo: mi pecado mortal, “la transformación de España, despacito”.

Y tan despacito va o tan rápido, que pedimos un rescate a Europa y no sabemos comunicarlo. Déjame que te cuente que se está acabando este 9 de junio, el día que ningún español o española olvidaremos. “RESCATE A ESPAÑA”, titula el periódico El País en el su versión en digital. Así, en mayúsculas y centrado a toda página. El nuevo periódico, el Huffington Post, encabeza su web con “RESCATADOS” más una fotografía de todo el equipo ministerial que hoy lidera y el Presidente del Gobierno de España. Sí, ese mismo, Mariano Rajoy, un presidente al que le cuesta salir, responder y enfrentarse para comunicar a una España que da y da y sólo pide saber más sobre esta situación. Da pero apenas obtiene a cambio, y las pocas palabras que obtiene, se desvanecen días después por contradecirse con los actos de este Gobierno que ejecuta de manera absoluta. Como los resultados que obtuvo tras el 20N. El periódico ABC.es titula: “España logra de Europa ‘un préstamo bancario en condiciones muy favorables’”. Se olvidaron de mencionar la palabra rescate. Vieron la parte positiva del asunto. La pregunta que habría de hacer es: ¿cuántos años le costará a nuestro país este préstamos “tan favorable”? El periódico La Razón titula de una manera más contundente haciendo percha del mensaje titular y no su consecuencia: “Hemos pedido apoyo financiero para los bancos, no un rescate”. Esto es como las matemáticas: si sumamos apoyo + financiero, obtenemos el resultado. Elmundo.es encabeza su digital con “Rescate a la banca de hasta 100.000 millones sin condiciones al Gobierno”. Así las cosas, emigrante, así las cosas. Rescate, ayuda. Y sé que escuchamos el pasado 29 de mayo, en un atril que no le correspondía, el mensaje de nuestro Presidente de que “no va haber ningún rescate de la banca española”. Lo soltó contundente en la sede del partido en Génova, no en Moncloa, lo emitió con rotundidad pero recibiendo críticas porque la credibilidad cada vez es más cuestionada. El Gobierno hará lo que hay que hacer, dijo Mariano Rajoy, pero los españoles lo único que sabemos es lo que ocurre a posteriori: desviación presupuestaria, tijeretazo en la educación pública, impuestos y más impuestos, la actualización de las pensiones al 1%, la subida del IRPF, el recorte de 8.900 millones en los Ministerios, una reforma laboral inmensamente criticada, empleos que se pierden a cada trimestre, recortes llamados reformas… Mariano Rajoy, no lo olvidéis, llegó al poder apostando por reducir la prima de riesgo, generar empleo, y recuperar la confianza perdida. Ese fue su compromiso aunque sin barita mágica, ya lo advirtió. Pero sus actos han demostrado todo lo contrario que sus mensajes.

Querid@ emigrante, nuestro presidente ha reconocido los problemas de comunicación de su Gobierno. Lo hizo ante el Comité Ejecutivo Nacional del Partido Popular. Hasta la propia  secretaria de Estado de Comunicación, Carmen Martínez Castro, ha reconocido también que el Gobierno está comunicando “muy mal”. Pero cuando se programó la primera rueda de prensa que daría en solitario y como Presidente de nuestro país, no contó con varios elementos: el dónde, el quién era y qué representaba y, una de las cosas más importantes, a quiénes se dirigía. Lo programó en Génova, no en Moncloa, emitió mensajes que se han caído días después por su propio peso, explicó a medias la intervención de Bankia, y no supo generar confianza cuando un periodista, en la rueda de prensa, esta vez sí, con preguntas (una para cada periodista y en igualdad de condiciones), le pidió que se dirigiera a los ciudadanos que se preguntaban sobre las responsabilidades de todo este asunto, a esa gente que espera, que quiere, que demanda, que está desbordada, qué no sabe qué hacer, ni cuándo, ni cómo, como tú, emigrante. Y no supo. Según nuestro Presidente, se hace difícil explicar medidas tan duras como las que está tomando. Pero también es cierto que más difícil se hace aún recuperar la confianza cuando tus mensajes primeros no se corresponden con tus actos posteriores. La falta de credibilidad es el mayor cáncer de un Presidente. Perdida la credibilidad, se pierde el trono. Pero un rescate nos lo hacen ver cómo la medida de los valientes para salir definitivamente de la crisis, como algo positivo, como una inyección de esperanza. Y después, Rajoy se va al fútbol, a ver a la selección española que juega la Eurocopa. Mal.

Querido y querida emigrante, en los primeros 100 días de Gobierno, Mariano Rajoy supo perder la credibilidad con elegancia. Estrenó su periodo de mandato cayendo en errores de comunicación de manual. Se ha perdido entre sus formas y eso le ha hecho caer en el fondo. El asesor de comunicación Pau Canaleta, en “100 días, una imagen” cerraba su libro con esta frase: “Preocúpate, el fin de tu ciclo está a la vuelta de la esquina”. Quizás el ciclo de Mariano Rajoy haya terminado en seis meses. Así nos lo traslada también su aspecto: parece estar contagiado por la crisis que nos angustia. Agonía. Rajoy parece estar tan enfermo como España: aparece con aspecto insalubre, ojos con bolsas ensangrentadas, sus pómulos demuestran soportar el peso de los hasta 100 millones que nos puede inyectar Europa, su sonrisa es plana, y su cuello demuestra una delgadez que no le correspondía, como pavo que pedía incansablemente su alimento. A partir de ahora, la estrategia debe ser otra, su seguridad debe proyectar algo más que el liderazgo que la circunstancia le está arrebatando. Si no, el hoyo será aún más hondo.

El consultor político, Antoni Gutiérrez-Rubí, ha titulado en un post para su blog #Micropolítica, “El día que el presidente dejó de serlo”. Porque evitar nombres para pedir un rescate, negar un rescate cuando lo es, omitir palabras, maquillar esta situación con la petición de una línea de crédito positiva para España, desconcertar a la ciudadanía con la intervención de un banco insostenible, Bankia, y sin la búsqueda de responsables y, lo peor de todo, no dar explicaciones al país, evitar dar la cara y presumir, como el Presidente hace, de dar por hecho lo que la gente entiende, no es liderar, y mucho menos presidir y representar fuera de las fronteras de nuestro país.

Probablemente su estrategia sea esa misma: dejarnos caer. Porque toda crisis es cíclica, así como todo momento histórico lo fue antaño. Cuando algo cae, se levanta. Cuando un barco va a hundirse, antes sale a flote. Cuando una pelota cae al suelo, rebota. Cuando la curva macroeconómica cae, se espera la remontada. No todo está abajo siempre permanentemente, ni todo arriba eternamente. Y Rajoy sabe que, cuanto antes se caiga, antes se levanta. Y cuanto antes se remonte, antes él ganará. Y si él gana en los próximos años, ganará España. Y si gana España, tendrá ganada la reelección. Eso sí, la situación de España, en la hipotética remontada, será muy distinta a la actual porque las desigualdades sociales serán aún mucho más profundas que las actuales. Y a mayor desigualdades, mayor pobreza para la mayoría. Y a mayor pobreza, mayor ignorancia. Y a mayor ignorancia, menos será la competitividad. Pero a mayor ignorancia también, mayor poder para los que más tienen. Y esto es, como diría Rajoy, muy difícil de explicar.

Este día, emigrante, se va. Y España comienza un 10 de junio en otro contexto, con otra idea de esta crisis. Al Gobierno su gestión le ha pasado factura. Y los ciudadanos así lo reconocen. Elecciones perdidas en Asturias y en Andalucía el pasado 25 de marzo. Pero tampoco la oposición se salva. El periodista de El País, Fernando Garea, ha hecho un análisis de la encuesta de Metroscopia para este periódico. La podemos leer en este nuevo día que comienza. “El 78% de los ciudadanos desconfía del actual presidente del Gobierno, y el 85% lo hace respecto al líder de la oposición. Ambos porcentajes han aumentado en cinco puntos en solo un mes, mostrando una tendencia acelerada de desgaste del Ejecutivo, con una oposición que, al tiempo, no encuentra el camino para frenar el rechazo ciudadano que también provoca y recoge el creciente malestar”. Garea afirma que el líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, empezó a desgastarse desde que se convirtiera en el líder del PSOE. El tiempo para Rubalcaba le está viniendo corto. Necesita más y todavía no ha sabido aprovechar los errores tan notorios de su adversario. ¿Dónde están los méritos propias? Se preguntarán sus simpatizantes. Necesita un posicionamiento claro, contundencia y un liderazgo seguro más que un gestor con ideas que no logra transmitirlas a todos sus seguidores.

Emigrante: aún es pronto para levantarte, y seguro que te llevará un rato leer las crónicas de todo un proceso que nos costará mucho olvidar. Pero déjame que te cuente que, en esta misma encuesta, se puede leer manifiestamente que “la herencia recibida le sigue funcionando a Rajoy, porque uno de cada dos españoles asegura que el Gobierno de Zapatero es más responsable de la anterior situación que el actual. Hasta cinco veces más ciudadanos culpan más a Zapatero que a Rajoy”. Rubalcaba es el más afectado ya que el 53% desaprueba su labor en la oposición. El número que podríamos atribuir como clave es el 66. El 66% de los españoles tiene una opinión negativa del Gobierno. Y el 66% tiene la seguridad de que improvisa sobre la marcha a pesar de que Rajoy afirme una y otra vez que el Gobierno “va a hacer lo que hay que hacer y sabe hacia dónde se dirige”. Y “si las decisiones no son aprobadas”, como afirma Garea en su artículo, “tampoco lo puede ser  la forma en que se comunican y, por eso, el 79% asegura que no está sabiendo comunicarlas”.

Ahí está, emigrante, el 79% de los españoles opinamos que el Gobierno no sabe comunicar esa gestión que parece ser improvisada. Antes era descontento, hartazgo, ahora incertidumbre y duda. Siempre en la duda… Siempre ante el temor de una nueva noticia que hará decaer el ánimo y mata toda esperanza. Los viernes, tras la rueda de prensa del Consejo de Ministros, se han convertido en el corrillo de una vicepresidenta,  Soraya Saénz de Santamaría, que viene con alguna noticia nueva: un recorte más. Uno más. Como el asesor andaluz, Juanjo López, también diría: cada viernes es viernes de dolores. Y el próximo, ¿qué nos espera?

Santamaría, esa líder joven trabajadora, como la valoran, y también madre, se equivocó. Esa mujer convertida en la política más importante de España, vicepresidenta del Gobierno, ministra de la Presidencia y portavoz del actual Gobierno del PP, se equivocó al transmitir cada viernes su mensaje haciendo gala de su liderazgo. Se equivocó confundir la soberbia con la seguridad: escogió la soberbia. Se equivocó. Y no podemos escucharla más veces decir en un tono que no la identifica que el Gobierno “informa y reforma, pero, sobre todo, dice la verdad”. En primer lugar, porque el uso de las formas no es el correcto. Tampoco el tono. En segundo lugar, porque no es verdad. Y en tercer lugar porque tiene que serle fiel a la ciudadanía española y respetarla: el Gobierno está desarrollando un plan de actuación contradiciéndose a sus palabras y luego rectificando.

Así las cosas, emigrante, tú que marchaste buscando oportunidades, ¿sigues queriendo volver a tu patria? Quizás lo puedas hacer en avión, o quizás en barco, como el paseo que realizó Mariano Rajoy con Merkel por Chicago para hablar del euro. Gutiérrez-Rubí escribió que “ahora que estamos con el agua hasta el cuello, en Chicago los líderes van en barco”. Pero Obama regaña a Rajoy aunque éste navegue por sus aguas: “No todo puede ser recortar mientras el desempleo crece”. Y punto.

Sois vosotros, emigrantes, somos la gente que vivimos aquí, la que sale a la calle, la que grita y pide, los empresarios, los jóvenes, los estudiantes, los trabajadores, los parados, las mujeres… Somos todos los que le estamos diseñando a Mariano Rajoy la estrategia a seguir. La tarea es fácil: escuchar. Pero a este Gobierno le cuesta tanto escuchar…. Mientras, desde la distancia, déjame que te cuente. Déjame que te siga contando, emigrante… Mientras tanto, decide cuándo, cómo, en qué situación y con quién volver a tu patria. O quizás, emigrante, en estos momentos no quieras plantearte tamaña decisión…