De Cerca
LOS humanos tenemos la rara costumbre de hablar por los codos. De hablar y hablar sin parar y sin darnos cuenta, en muchas ocasiones, de lo que decimos. Una acción que puede traer consecuencias insospechadas. Por eso no es de extrañar que los políticos padezcan el síndrome del humo. Como tampoco es de extrañar que lo padezcan cientos de compañías. Una de las consecuencias de estas últimas no es doble, sino múltiple porque por un lado están los consumidores, pero por otro los empleados o los futuros empleados. En definitiva, […]
